Ban Ki-moon: "Esta crisis es una dura prueba para el futuro de la Unión Europea"


BAN KI-MOON EN DIÁLOGO CON JORGE ARGÜELLO

Jorge Argüello: ¿Cuáles eran sus expectativas hace 15 años con la crea­ción del euro y cómo ve usted el proceso ahora?

Ban Ki-moon: Las expectativas originales tenían múltiples dimensiones. En términos económicos, se produjo la ventaja de crear una vasta zona de moneda única que daría lugar a una importante reducción de los costos de transacción para los consumidores y las empresas. Además, en la dimensión política, la moneda común fue también vista como un instrumento para promover la integración del continente europeo. Mi­rando el proceso hoy, puedo decir que el euro tuvo un tremendo impacto positivo en ambas áreas. En particular, se reclama de los responsables políticos abordar la cues­tión de la integración de forma más explícita, esto se refiere sobre todo a la cuestión del diseño de un marco de política fiscal común, además del régimen de la política monetaria común.

—Visto desde su amplia experiencia en negociaciones, ha sido la UE –como bloque político, legal, económico y de seguridad– un beneficio para la vida de las organizaciones internacionales?

Ban Ki-moon: La UE ha sido una fuente de inspiración para ayudar a pro­mover la cooperación internacional, a partir de fomentar la cooperación económica para abrazar un futuro común, basado en la integración y el diálogo, el respeto de los derechos humanos, la democracia y el estado de derecho. La UE es el mayor contribuyente financiero de la ONU pero la asociación de la ONU y la UE van mucho más allá de eso.

—La UE es un proyecto único en el mundo moderno: ¿corre el riesgo de fracasar por la crisis del euro? ¿O se trata de una crisis de crecimiento?

Ban Ki-moon: La UE es, sin duda, un proyecto único pero también es un proyecto que se erige sobre varios pilares de la política. Ha ayudado a reunir a los países de la UE a través del comercio, de las regulaciones comunes, de medidas de desarrollo regional, del intercambio cultural y mucho más. La UE no está en riesgo de fracaso debido a la crisis del euro. Sin embargo, la crisis actual, sin duda, representa una dura prueba para la moneda única y también para el futuro de la UE. De todos modos, los mecanismos de cooperación existentes, combinados con algunos cambios y ajustes a realizarse cuando sean necesarios, permitirán con el tiempo que la UE y la Unión Económica y Monetaria (UEM) salgan fortalecidos de este difícil momento.

—Los bloques asiáticos, africanos y latinoamericanos siguen la evolución del proyecto europeo pero también sus problemas. ¿Qué lecciones pueden obtener los países emergentes?

Ban Ki-moon: En primer lugar, el proyecto europeo ha llevado tiempo y ha progresado en forma incremental, tanto en términos de áreas de coo­peración como en términos de membresía. En este camino la UE se convirtió en un motor para la consolidación democrática y la integración, sosteniendo la defensa de los derechos y las voces de los ciudadanos y uniendo naciones y culturas. En segundo lugar, en el caso de Europa, se ha puesto un fuerte énfasis en la cooperación técnica que puede traer beneficios colectivos. Esto fue así a partir de la historia de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, en un entorno económico austero luego de la segunda guerra mundial. En tercer lugar, hay potencia en la diversidad y en este sentido Europa ha tenido como objetivo salvaguardar las diferencias entre los estados miembros y sus pueblos, mediante el apoyo a las lenguas individuales, la cultura y la identidad. La lección clave para otros bloques regionales no es tratar de replicar Eu­ropa ya que cada contexto es diferente, pero sí tratar de aprender de ella.


*Ban Ki-moon (Chungcheong del Norte, Corea del Sur, 1944). Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas. Sucesor de Kofi Annan, es el octavo Secretario General de las Naciones Unidas. Fue Ministro de Relaciones Exteriores de Corea del Sur entre 2004 y 2006. El 1 de enero de 2007 asumió como Secretario General ONU. Fue reelecto, por aclamación de la Asamblea General, para el período 2012-2016. Trabajé estrechamente con Ban Ki-moon durante los años en que tuve el honor de representar a la Argentina ante la ONU. Guardo de él un cálido recuerdo y la impronta de su modestia y solvencia personales desplegados a la hora de acometer los distintos y siempre difíciles desafíos que supone presidir el máximo escenario de la política mundial. Compartió conmigo, en su despacho del piso 38 de la sede de la ONU en Nueva York, su visión y expectativas con respecto a la experiencia europea, a la que no duda en calificar como “un proyecto único”, reconociendo en la crisis del euro, una “dura prueba” para su futuro.


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