Informe EA: Bitcoin y la exuberancia irracional


La cotización del Bitcoin, la “criptomoneda” más famosa y de mayor capitalización del mundo, ocupa desde hace algún tiempo las portadas de los principales periódicos y sitios especializados en finanzas.

Su estrepitoso crecimiento explica este inusitado protagonismo. Tras comenzar a cotizar en 2009 con un valor de 0,0007 dólares por cada Bitcoin (el valor que por entonces representaba el costo de la electricidad utilizado por una computadora para operar la moneda), su precio oscila actualmente entre los U$S 10.000 y los U$S 20.000 por unidad.

Un simple ejercicio sirve para dimensionar la magnitud de la suba: quien hubiera invertido diez dólares en Bitcoin al momento de su lanzamiento, tendría en la actualidad tenencias por 234 millones de dólares. Si lo hubiera hecho en 2010, un año después de su lanzamiento, tendría en la actualidad una riqueza de casi 2 millones de dólares.

Una breve cronología

Paradójicamente, Bitcoin se dio a conocer en 2008, en tiempos de crisis financiera internacional. En ese entonces, el misterioso Satoshi Nakamoto (seudónimo bajo el que se presentaba su anónimo creador), sentó las bases para el desarrollo de un nuevo sistema de pagos a partir de una moneda digital[1].

La creación de Bitcoin desafiaba los principios básicos de la teoría monetaria. En momentos en que los bancos centrales del mundo inundaban de dinero el globo con sus políticas de “expansión cuantitativa”, la propuesta de una moneda electrónica, de operatoria descentralizada, sin una autoridad central que la controlara y con una cantidad de monedas a ser emitidas limitada y previamente establecida congrego gran atención.

Los avances en materia de criptografía y ciencias de la computación, permitieron a la propuesta de Nakamoto resolver los principales desafíos que hasta entonces habían frenado la creación de una moneda enteramente digital. En particular, el sistema atendía los riesgos de falsificación, y permitía también salvar el denominado riesgo del “doble pago”, es decir que una misma moneda electrónica sea utilizada más de una vez. Para ello, creaba una tecnología novedosa (blockchains) que a través de la organización de un sistema completamente descentralizado realizaba los controles y administraba el ritmo de emisión, evitando la dependencia respecto de una agencia de clearing central que pudiera ser vulnerada o manipulada.

Los primeros años resultaron fundamentales para alcanzar los desarrollos del sistema a través de esquemas colaborativos y de programación abierta. A su vez, permitieron afianzar una inicialmente pequeña comunidad usuaria.

La suba en la cotización y el volumen de negocios tuvo su primera disparada en 2013. La expansión del negocio en Asia, y fundamentalmente en China, donde comenzó a ser utilizada para evadir los controles de las autoridades explica en parte la escalada.

Ese mismo año, la crisis financiera en Grecia alcanzó a Chipre, donde la fuga de capitales en las semanas previas al salvataje instrumentado por la Unión Europea se canalizó en gran parte a través de la compra de Bitcoin. Las amenazas sobre los depósitos bancarios chipriotas impulsaron la compra masiva como forma de escape anónima al cerrojo que las autoridades europeas planeaban para el sistema bancario de un paraíso fiscal y financiero ocupado mayoritariamente por capitales rusos.

También en 2013, la criptomoneda enfrentó su primer gran tropezón. La investigación del FBI que desbarató la operatoria de un importante sitio de venta de venta de productos ilegales (“The Silk Road”), arrastró tras de sí la cotización[2]. Al mismo tiempo, las autoridades chinas comenzaron a restringir su operatoria. La baja en el precio y el volumen de negocios fue de tal magnitud, que se cobró la vida de la principal compañía de cambios de Bitcoin del mundo[3].

Tipo de cambio Bitcoin-Dólar de EUA


Fuente: Elaboración propia sobre la base de datos de www.coindesk.com

La vinculación de la moneda digital con actividades delictivas, forzó el inicio de un debate sobre la regulación de la actividad. Desde entonces, se la consideró objeto de imposición fiscal en los Estados Unidos y se definió un código de licencias para los cambistas que operaran con criptomonedas.

En los últimos años, el paulatino proceso de legalización y regulación de las operaciones reforzó el interés de alguno de los principales bancos de inversión del mundo. Por un lado, se destaca la intención de aplicar tecnologías similares a las de Bitcoin para sus operaciones como método para potenciar sus sistemas. Por otro lado, el fervor del público impulsó una serie de iniciativas tendientes a desarrollar nuevas herramientas financieras vinculadas al Bitcoin, que permitan a los grandes inversores volcar sus recursos en este mercado.

Usos y usuarios

Las ventajas iniciales ofrecidas por Bitcoin a sus usuarios se vinculaban a la posibilidad de movilizar fondos a lo largo y ancho del planeta en escaso tiempo y a un muy bajo costo. Se agrega, además, la facilidad para la realización de operaciones a través de internet. Estas circunstancias implicaban una importante oportunidad, fundamentalmente para su difusión en los mercados de los países en desarrollo en donde el alcance y cobertura de los sistemas bancarios formales es más reducido.

Sin embargo, fue el estricto anonimato de las transacciones el que terminó por despertar el interés por el proyecto. La publicación en 2011 de un artículo que vinculaba la moneda virtual a operaciones ilegales por internet puso en evidencia uno de los principales usos que hasta entonces tenía la criptomoneda.

Por fuera de los ya mencionados, Bitcoin se ha transformado también en un fenomenal objeto de especulación. La criptomoneda acumula dos características que la hacen extremadamente apetitosa para los especuladores financieros: (i) por un lado su elevada volatilidad genera vaivenes que se constituyen en oportunidades de ingreso y salida periódicas para los inversores; (ii) dichos movimientos se enmarcan en una formidable tendencia ascendente, que tiende a reforzar el atractivo de la inversión, en la medida que se la percibe como una oportunidad para realizar grandes ganancias.

La facilidad para mover capitales eludiendo controles e impuestos, es otro de los atractivos que presenta el Bitcoin para el mercado de las finanzas. Este rol de reserva de valor de fácil movimiento y difícil control, se hizo evidente no sólo en el contexto de la ya mencionada crisis chipriota, sino también más recientemente, cuando a la caída generalizada de los activos financieros que sucedió al triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos, se superpuso una pronunciada suba en la cotización del Bitcoin.

La burbuja

Son varios los especialistas que han caracterizado el actual proceso de alza en la cotización del Bitcoin como la última y más reciente expresión de una serie de burbujas especulativas cada vez más frecuente en el mundo de las finanzas.

El mítico inversor de Wall Street, Warren Buffet, señaló que la criptomoneda “carece de valor”, al tiempo que auguró la explosión de la burbuja. El ganador del premio nobel en economía por sus trabajos en el estudio de burbujas financieras, Robert Shiller, destacó que Bitcoin reúne todas las características propias de una burbuja[4].

El rally alcista de la criptomoneda digital, supera el alza registrada por otros activos financieros involucrados en las más importantes burbujas financieras de los últimos tiempos. El crecimiento en los precios de las empresas puntocom y el de los precios de las viviendas con anterioridad al estallido de sendas burbujas fue de aproximadamente un 1000% en el lapso de una década. Bitcoin, ha logrado no sólo superar ese margen de crecimiento, sino que lo ha hecho en un período de tiempo mucho más acotado.

Crecimiento de los precios de los principales activos involucrados en burbujas financieras en los últimos años


Fuente: Bloomberg

La menor interconexión que presenta el Bitcoin respecto del conjunto de los mercados financieros, es presentada por los especialistas como una atenuante respecto de los riesgos sistémicos asociados a una potencial explosión de la burbuja. No obstante, el creciente interés de los mayores bancos de inversión e instituciones financieras del mundo en pos del desarrollo de nuevos instrumentos financieros vinculados a la criptomoneda podría alterar esta situación.

En vistas de estas últimas circunstancias, el ministro de Finanzas de Francia, Bruno Le Maire solicitó la incorporación del debate sobre la regulación de las criptomonedas a la actual presidencia argentina del G20.

El Bitcoin y la exuberancia irracional

El alza de las cotizaciones no se limita a las criptomonedas. Desde la última crisis financiera, el mundo transita un peculiar proceso de recuperación en el que las finanzas parecen haberse desacoplado de las tendencias de la economía real.

El ya mencionado ganador del premio nobel en economía, Robert Shiller, suele incorporar en sus estudios un indicador sencillo para analizar la probabilidad de ocurrencia de episodios de crisis financiera.

El denominado índice PE-Shiller, refleja el cociente entre el precio de las acciones y las ganancias y resultados generados por dichas empresas (PE, por sus siglas en inglés Price-Earnings). A partir de ciertos niveles críticos, el indicador reflejaría que las cotizaciones de las empresas en los mercados financieros comienzan a desacoplarse de las ganancias generadas por las firmas.

Índice Shiller P/E cíclicamente ajustado


Fuente: Elaboración propia sobre la base de datos de Robert Shiller webpage

Actualmente, el indicador se ubica en registros similares a los alcanzados en ocasión del crack bursátil de 1929. El contexto, podría ser propenso a la irrupción de un fenómeno de disrupción financiera y las implicancias sistémicas del Bitcoin son aún desconocidas.

El crecimiento de la cotización del Bitcoin parece hoy irracional. Sin embargo, esto no implica que el futuro de la moneda digital y la tecnología descentralizada sea realmente “un fraude”. Algunas de las empresas que lideran los rankings mundiales en la actualidad, crecieron y se forjaron al calor de la burbuja de las puntocom.

Las ventajas ofrecidas en términos de anonimato y ausencia de un regulador central otorgan a la criptomoneda, un conjunto de ventajas específicas, crecientemente valoradas en un mundo donde las capacidades de control se han incrementado. Aunque estas características no permiten determinar un valor “justo” de referencia, garantizan que los usos y funciones de la criptomoneda superan a los de la mera especulación de precios que parece dominar en la actualidad.

[1] Ver https://Bitcoin.org/Bitcoin.pdf

[2] El responsable del principal cambista de Bitcoins de los Estados Unidos fue también condenado a prisión.

[3] Las compañías de cambio constituyen un punto nodal del negocio en tanto son las puertas de entrada y salida del sistema.

[4] Uno de los principales especialistas del J.P. Morgan, aseguró que la criptomoneda “es un fraude”, aunque al poco tiempo el banco de inversiones decidió comenzó a analizar posibilidades para participar del mercado.


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