"Exportar más que granos", por Facundo Sembla

El pasado viernes 17 de julio, Jorge Neme, Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, brindó su primera entrevista a un medio gráfico. Entre sus muchas definiciones, el secretario planteó la necesidad de que Argentina vaya más allá de la mera exportación de granos, para comenzar a exportar su modelo productivo agroindustrial. De esta manera, afirmó Neme, podría pensarse en un paquete que incluya granos, maquinaria agrícola, agroquímicos y saberes técnicos.


Hoy, la necesidad de repensar la estrategia exportadora argentina, incorporando mercados y una oferta con mayor valor agregado, se desprende de desafíos tanto estructurales como coyunturales que enfrenta nuestra economía.


Una estrategia, tres desafíos


En primer lugar, como describió CIPPEC en su documento Exportar para Crecer (2019), el país lleva varias décadas sumido en una trampa de crecimiento interrumpido. Esto significa que desde 1945 a la fecha, Argentina atravesó por 16 recesiones, de las cuales 15 estuvieron asociadas a problemas en la balanza de pagos, es decir, escasez de divisas.


Esta traba estructural a nuestro crecimiento convive, a su vez, con dos problemáticas de la coyuntura actual.


Por un lado, el PIB argentino, que desde 2011 había entrado en una dinámica de expansión en años impares y contracción en años pares, ha enfrentado dos años consecutivos de caída en 2018 y 2019.


Por estos días, la pandemia de Covid-19 constituye el segundo problema de coyuntura. En efecto, según datos y estimaciones de la Organización Mundial de Comercio, luego de una caída del comercio internacional equivalente al 3% interanual en el primer trimestre del 2020, el descenso podría llegar al 18,5% en el segundo trimestre. Mientras tanto, se espera que la recuperación del intercambio en 2021 será lenta.


Frente a este escenario desfavorable para el comercio internacional, las exportaciones serán una palanca imprescindible si Argentina quiere recuperar el crecimiento.


Nuevos mercados y una nueva aproximación a la oferta exportadora, podrían ser una solución. Nuevos destinos: Angola, Etiopía y Mozambique Entre los potenciales mercados que enumeró el secretario Neme para exportar el modelo productivo agroindustrial argentino, tres son Estados africanos: Angola, Etiopía y Mozambique.


Se trata de países de Africa subsahariana, una región cuyo PIB viene creciendo a un promedio del 5% anual desde el año 2000, según el Foro Económico Mundial.


Hasta ahora, el vínculo comercial de Argentina y Africa ha tendido a concentrarse mayoritariamente en los países del norte del continente. Conforme los datos de la balanza comercial del Indec, en 2019 los principales destinos de las exportaciones argentinas fueron Argelia, Kenia, Marruecos, Nigeria, Sudáfrica, Egipto y Túnez.


En este sentido, Angola, Etiopía y Mozambique reúnen características que los convierten en mercados interesantes para ampliar el comercio de nuestro país en la región.


Según cifras del Banco Mundial, con más de 112 millones de habitantes, Etiopía es el segundo país más poblado de África, luego de Nigeria. Mientras que Angola y Mozambique tienen unos 31 y 30 millones de habitantes respectivamente.


A su vez, Angola y Etiopía ocupan el puesto 6° y 7° de las economías africanas por el tamaño de su PB,B solo detrás de países con los cuales Argentina ya tiene una relación comercial más consolidada, como Nigeria, Sudáfrica y los países del norte del continente. Si bien hoy Mozambique aparece relegado al puesto 22°, el país tiene un promisorio futuro gracias al desarrollo de la extracción de gas natural offshore.


Actualmente, el rápido crecimiento de la población, la mayor urbanización y los efectos del cambio climático, presionan para aumentar la producción agrícola africana. Sin embargo, países como Angola, Etiopía y Mozambique poseen grandes extensiones de tierra aún sin cultivar, a la vez que la productividad de los terrenos explotados es muy baja en comparación con el agro argentino.


De esta manera, nuestro sector agroindustrial tiene la oportunidad de exportar al continente no solo alimentos, sino también tecnologías y know how.


“Argentina y el Mercosur tienen la oportunidad de exportar a Africa tecnologías intermedias para la agricultura y la ganadería. Se trata de tecnologías de desarrollo nacional, simples y con un costo accesible para estos mercados, lo que podría permitir un salto cuantitativo y cualitativo para la producción de alimentos”, destacó Patricio Dellagiovanna Gaìta, especialista en agroalimentos y coordinador de proyectos del Centro de Estudios Internacionales de la UCA, consultado para la elaboración de este artículo.


Dentro de este paquete de tecnologías intermedias, podríamos incluir silobolsas, vehículos y maquinaria rural, drones para el monitoreo de cultivos, tecnología para producir biogas, inseminación, salud y genética animal, control de plagas, manejo de aguas para irrigación y reciclado de residuos de la producción rural, entre muchas otras.


Hoy en día, las acciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en África, se enfocan en la agricultura como herramienta para reducir la pobreza y garantizar la seguridad alimentaria. La incorporación de tecnología y know how argentino en el agro africano, ayudará a lograr ambos objetivos.


No debemos olvidar que ya hay empresas argentinas de alimentos, maquinaria agrícola, inoculantes, biofertilizantes, coadyuvantes y hasta computadoras, radicadas o exportando a Africa. Por eso, pensar una estrategia integral para promocionar nuestro modelo productivo agroindustrial tiene cimientos de donde sostenerse.


Más allá de la agroindustria

Es innegable que los mercados africanos ofrecen al comercio argentino oportunidades que exceden al sector agroindustrial y que es preciso tener en cuenta a la hora de planificar una política de promoción de exportaciones.


Tanto Angola como Mozambique se destacan por el peso de su producción de hidrocarburos (petróleo y gas respectivamente). Por un lado, Angola es el tercer productor africano de petróleo, luego de Nigeria y Argelia. Por otro, Mozambique podría estar llamado a convertirse en el cuarto exportador mundial de gas natural, tras el descubrimiento de grandes yacimientos de alta calidad, en su litoral marítimo en 2010.


El caso de Mozambique constituye un caso ilustrativo de la situación de muchas economías africanas, dotadas con ricos recursos naturales, pero con un déficit de infraestructura, tecnología, capital humano y financiero, para su adecuada explotación y aprovechamiento. De hecho, hoy en día, luego de 10 años de desarrollo del sector hidrocarburífero Mozambique sigue dependiendo de gas importado por carecer de una refinería propia.


Esto abre posibilidades para que el sector energético argentino exporte insumos, capacidades técnicas y explore asociaciones con compañías locales. A modo de ejemplo, el proyecto para construir un gasoducto que una a Mozambique con Sudáfrica a través de 2.450 kilómetros, es una oportunidad para la provisión de tubos sin costura que no deberíamos dejar pasar.


La crisis derivada del coronavirus puede transformarse en una oportunidad para que Argentina repiense su estrategia exportadora. Aumentar el valor agregado de nuestra oferta comercial será una herramienta para lidiar con la combinación de problemas estructurales y coyunturales que enfrenta nuestra economía. Aquí los mercados no tradicionales serán destinos necesarios e ineludibles, y cuyo abordaje podría articularse con los demás países del Mercosur.


Publicado por Facundo Sembla en El Economista, 23/07/2020.

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