LAS ELECCIONES EN SUDÁFRICA 2019



Unos 26 millones de sudafricanos podrán votar este miércoles en las sextas elecciones generales desde el final del apartheid (1994) y en las que el presidente Cyril Ramaphosa buscará legitimarse en las urnas para obtener un mandato propio, después de reemplazar el año pasado al renunciante Jacob Zuma, acosado por casos de corrupción.


El oficialista Congreso Nacional Africano (CNA), partido dominante de las últimas tres décadas, buscará confirmarse como la opción favorita, en un contexto de desigualdad e inseguridad que atenta contra la estabilidad del gigante africano, y también de una fuerte apatía que afectará la participación electoral, sobre todo entre los más jóvenes.


¿Qué ocurrió en Sudáfrica desde 1994?

Este mes se cumplen 25 años de la transición a la democracia y el fin de la segregación del apartheid en Sudáfrica. El líder político Nelson Mandela y su plataforma, el Congreso Nacional Africano, terminaron con el sometimiento de cuatro de cada cinco habitantes (hoy unos 55 millones) que se mantuvo durante la mayor parte del siglo XX. Con un mensaje de inclusión y desarrollo, los sudafricanos dieron sus primeros pasos para resolver las enormes inequidades socioeconómicas y la falta de acceso a la toma de decisiones.


¿Cómo han sido los gobiernos del CNA?

Desde 1994, todos los presidentes sudafricanos han asumido con el CNA como plataforma. El mandato dura cinco años, con una única posibilidad de reelección. El primero fue Nelson Mandela (1994-1999). Le siguieron Thabo Mbeki (1999-2008), Kgalema Motlanthe (2008-2009) y Jacob Zuma (2009-2018). El vicepresidente Ramaphosa asumió en febrero de 2018 para completar ese mandato. Así, hasta ahora, sólo Mandela pudo terminar su mandato.


¿Quién es Cyril Ramaphosa?

El ascenso y actual candidatura de Ramaphosa es una apuesta fuerte del CNA por recuperar sus orígenes: codo a codo con Mandela, fue el exponente más importante del CNA -siendo su Secretario General- en la época de las negociaciones y la transición en los últimos años del apartheid. Cuando Mandela se retiraba de la política hacia finales de su mandato, era visto por muchos como su sucesor natural. Su pasado como sindicalista de los trabajadores mineros y su experiencia diplomática y empresarial complementan su tradición militante dentro del CNA.


¿Cómo fue su gobierno?

Ramaphosa se ha propuesto erradicar la corrupción en Sudáfrica. Además ha puesto la reforma agraria en el centro de la agenda política, en un intento por expandir las posibilidades económicas a más ciudadanos, con una reforma constitucional para garantizarlas. En su breve gestión, destaca su campaña contra la listeriosis, enfermedad que se cobró ya cientos de vidas en el país. Además lanzó programas educativos en contextos marginales e iniciativas de empleo joven para un millón de sudafricanos (YES, por sus siglas en inglés).


¿Cuál es el contexto socioeconómico de estas elecciones?

El plano económico muestra la cara más contradictoria de Sudáfrica en el siglo XXI. Por un lado, es el país más industrializado de todo el continente africano, y fue economía más grande hasta ser desbancada por Nigeria, recientemente. Sudáfrica gozó de una alta proyección internacional en la última década producto de su pertenencia al BRICS, el grupo de economías emergentes compuesto también por Brasil, Rusia, India y China.


No obstante, la desigualdad étnica y las disparidades sociales persisten. Dos de cada tres puestos empresariales altos son detentados por “white africans”, mientras el desempleo afecta a uno de cada tres “black africans”. En paralelo a los escándalos de corrupción recientes, los sindicatos convocaron a huelgas y a campañas en contra de las privatizaciones en el país.


En el plano social, persisten todavía los desafíos como la crisis habitacional -todavía estructural, si bien desde la democratización se construyeron 3,2 millones de hogares- y la violencia urbana -Sudáfrica tiene según la ONU el quinto puesto en asesinatos a nivel mundial, con un ostensible sesgo de víctimas femeninas-. Casi dos de cada tres “black africans” viven por debajo de la línea de pobreza, contra sólo 1% de “white africans”.


¿Quiénes son los otros candidatos?

El principal opositor es Mmusi Maimane, de la coalición Alianza Democrática, de centroderecha. Su principal activo es su muy baja edad: con 38 años contrasta con Ramaphosa, de 66. Desde 2014 es el líder de la oposición al gobierno del CNA, lugar desde el cual ha denunciado el distanciamiento de la élite gobernante y las esperanzas traicionadas en estas décadas de monopolio del poder.


Además de Maimane, compite Julio Malema (38), del partido Luchadores por la Libertad Económica, un izquierdista que se define como marxista-leninista cuya propuesta cautiva a los más empobrecidos con un discurso estatista que preocupa a sectores urbanos por las oleadas de violencia, intolerancia racial y militarismo que atribuyen a sus simpatizantes.


¿Qué resultados se proyectan?

Las encuestas sistemáticamente arrojan una amplia ventaja del CNA por sobre todas las demás opciones. En los peores pronósticos, el CNA sigue estando más de 20 puntos por encima del segundo, cualquiera sea. No obstante, la cómoda victoria en potencia del CNA esconde un problema a largo plazo: la apatía generalizada hacia el régimen democrático.


De los 35 millones de ciudadanos en edad electoral, 1 de cada 4 no se registró para estas elecciones, más de 10 millones de personas que deben añadirse a los que se hayan registrado pero falten a votar: unos cinco millones de personas, de acuerdo con estimaciones privadas. Esta situación es más marcada en votantes jóvenes (se espera que vote 1 de cada 6).

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