"Litio, suministros médicos, energía limpia: América Latina puede aprovechar la crisis mundial"

La pandemia del COVID-19 y la guerra en Ucrania, responsables de disparar la inflación y la inseguridad alimentaria, abren varias oportunidades en América Latina, como la energía limpia y las nuevas tecnologías, según los expertos del Atlantic Council.



En el debate más reciente del Atlantic Council en Nueva York, titulado "De Ucrania a las Américas: fortificando la recuperación ante los shocks globales", y organizado en vísperas de la apertura de la Asamblea General de la ONU, varios expertos dieron pistas para el desarrollo futuro de la región.


El abanico de oportunidades es amplio: fabricar baterías de litio para coches eléctricos -Argentina, Bolivia y Chile, los tres principales productores, están en la región-, producir semiconductores, crear cadenas de productos sanitarios, desarrollar tecnologías para evitar el desperdicio de alimentos , o promover tecnologías para aumentar la producción agrícola.


Estados Unidos trabaja con Brasil, Argentina y México para construir cadenas de suministro farmacéutico, y la producción de insumos médicos abre oportunidades para trabajar también con Costa Rica, Panamá o Canadá, aseguró el subsecretario de Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente del Departamento de Estado norteamericano, José W. Fernández.


México es un candidato para la fabricación de baterías de litio y Costa Rica para los semiconductores, mientras que Colombia ofrece un importante potencial de fabricación, recordó.


Para Martin Spicer, de la Corporación Financiera Internacional, también es fundamental apostar por la economía digital, un sector en el que la región está atrasada con respecto a otras partes del mundo, y en el que hay que bajar los servicios.


"Nos toca tratar de aprovechar las oportunidades", dijo Fernández, tras recordar que la región tiene otros retos para superar las desigualdades y el atraso económico: mejorar el sistema educativo y erradicar la corrupción, que se come del "3% al 4%" del Producto Interior Bruto (PIB) de la región.


Riesgo alimentario. Pero el problema más acuciante en estos momentos es el difícil acceso a los alimentos, que afecta a "270 millones de personas" en la región, según Fernández.


Algo que se ve agravado por la pandemia del covid-19 y los altos precios de los alimentos que provocó la invasión rusa de Ucrania hace siete meses.


En el oeste de Guatemala, el precio del maíz -básico en la dieta de la población- ha subido un 50% y el de los fertilizantes un 200%, recuerda Marcela Escobari, administradora adjunta de la oficina para América Latina y el Caribe de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos.


Y en países como Haití, la retirada de los subsidios a los combustibles ha desatado la ira de la población.


La inflación es "un verdadero desafío que complica la situación dejada por la pandemia", dijo Lisa Schineller, de A&P Global Ratings.


Las tres principales economías de la región, Brasil, México y Argentina, "han crecido estructuralmente menos de lo que deberían", y en el caso de México todavía está por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, dijo Schineller.


Y dada la situación de Estados Unidos, el entorno global "muy complejo" y la dinámica de la inflación, la región entrará "en recesión el próximo año", con posibles excepciones, como Guatemala o Costa Rica, que crecieron el año pasado "más de lo esperado".


La situación de la región también se verá afectada por los problemas financieros, los altos tipos de interés y la salida de capitales, recordó el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.


Tanto Borrell como el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, quisieron dejar claro que la situación no se debe a las sanciones que la comunidad internacional ha impuesto a Rusia, a pesar de que "la narrativa rusa quiere convencer al mundo de que la guerra y el bloqueo son culpa de Ucrania".


Publicado el 06/10/2022 por el Atlantic Council