MUNDO MULTILATERAL #16 – EL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO

Además del FMI y del Banco Mundial, en el sistema internacional de financiamiento y cooperación para el desarrollo otras entidades ejercen un papel central como proveedores de recursos y asistencia técnica. Lo hacen en áreas del mundo en desarrollo con dificultades para acceder a financiación en los mercados de capital. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) desempeña un rol fundamental en América Latina, una de las regiones tradicionalmente marginadas del desarrollo económico y social.



¿Qué es?

Los Bancos Regionales de Desarrollo tienen como miembros a los países que forman parte de una misma área geográfica, y su función principal es otorgar créditos a largo plazo y en condiciones favorables a esos países y, con frecuencia, apoyar los procesos de integración regional.


Creado en 1959 como una asociación entre 19 países latinoamericanos y Estados Unidos, con sede en Washington, representaciones en 26 países miembros prestatarios y oficinas regionales en Asia y Europa, el BID “es la principal fuente de financiamiento multilateral para el desarrollo económico, social e institucional sostenible de América Latina y el Caribe”.


¿Quiénes la conforman?


El BID cuenta actualmente con 48 Estados miembros, de los cuales 26 son miembros prestatarios, es decir que reciben préstamos del Banco. Todos ellos están en América Latina y el Caribe y reciben poco más del 50 por ciento del poder de voto en el directorio de la institución. El BID ha buscado dedicar al menos el 35 % del volumen de todos sus préstamos anuales a países pequeños y vulnerables en la región donde se incluye a: Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Surinam, Trinidad y Tobago y Uruguay. Los restantes países miembros prestatarios son Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela.


Los otros 22 Estados son los miembros no prestatarios, que son aquellos que pueden brindar apoyo financiero, ya sea en forma de capital integrado como en cuanto a las suscripciones de capital, y tienen representación de voto en la Asamblea de Gobernadores del Banco y el Directorio Ejecutivo, de acuerdo con sus suscripciones de capital. Los miembros no prestatarios se benefician de los procesos de adquisiciones y contrataciones, ya que sólo empresas de los países miembros pueden procurar bienes y servicios a los proyectos financiados por el BID.


Los países miembros no prestatarios del BID incluyen a Estados Unidos, Canadá, Japón, Israel, República de Corea, República Popular de China y 16 países de Europa: Alemania, Austria, Bélgica, Croacia, Dinamarca, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza.


Todo Estado interesado en ingresar al BID como miembro regional debe ser miembro de la OEA y los países que desean ser admitidos como miembros no regionales deben ser miembros del FMI. En ambos casos, los Estados deben contribuir financieramente con el Banco.



¿Cómo es su estructura?


La máxima autoridad del BID es la Asamblea de Gobernadores. Cada país miembro designa a un gobernador, cuyo poder de voto es directamente proporcional al capital que el país suscribe a la institución. Los gobernadores son generalmente ministros de Hacienda, presidentes de bancos centrales o altos funcionarios públicos. La Asamblea de Gobernadores celebra una reunión anual en marzo o abril para analizar las operaciones y actividades del Banco y adoptar decisiones sobre las políticas a adoptarse en el futuro. Asimismo, los gobernadores realizan reuniones extraordinarias para discutir asuntos urgentes o claves para el Banco. Las decisiones tomadas por los gobernadores están registradas en la lista de las Resoluciones Aprobadas.


Aunque en última instancia los gobernadores del BID son los responsables de supervisar las actividades y la administración de la institución, en la práctica muchas de esas funciones se delegan al Directorio Ejecutivo.


El Directorio Ejecutivo es responsable de la conducción de las operaciones del Banco y para ello puede ejercer todas las facultades delegadas por la Asamblea de Gobernadores. Por lo general, se reúne una vez por semana y, entre otras funciones, es responsable de aprobar las propuestas de préstamos y garantías, así como las políticas, estrategias de país y el presupuesto administrativo; asimismo, es responsable de establecer las tasas de interés y tomar decisiones sobre empréstitos y otros asuntos financieros.


El Directorio Ejecutivo está compuesto por 14 directores ejecutivos en representación de los 48 países miembros, y también incluye a 14 suplentes. El Directorio Ejecutivo tiene cinco Comités Permanentes que tratan y discuten documentos basados en un Programa Anual de Trabajo. Estos comités están integrados por la totalidad de las 14 Sillas del Directorio.


El presidente del BID, por su parte, es responsable de gestionar los asuntos diarios del Banco, sus operaciones y administración, con el apoyo del personal de la Oficina del Presidente. El presidente, elegido por la Asamblea de Gobernadores, preside las reuniones del Directorio Ejecutivo, pero no tiene voto, excepto en caso de empate. Además, el presidente formula las propuestas sobre la política general del Banco consideradas por el Directorio.


Además, el BID posee dos oficinas independientes:

1) La Oficina de Evaluación y Supervisión, creada en 1999, evalúa el desempeño y los resultados de desarrollo de las actividades del Grupo BID. Este grupo está compuesto por el BID, el BID Invest (brazo de inversión en el sector privado del BID) y del BID Lab (el laboratorio de innovación del BID). Dentro del Grupo del BID se encuentran la Corporación Interamericana de Inversiones (CII) y el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN). La CII fue establecida para contribuir al desarrollo de América Latina mediante el respaldo financiero a empresas privadas de pequeña y mediana escala. El FOMIN fue creado en 1992 para promover la viabilidad de las economías de mercado en la región.


2) El Mecanismo Independiente de Consulta e Investigación (MICI), cuya función es atender los reclamos de comunidades afectadas por proyectos financiados por cualquiera de las instituciones que integran el Grupo BID respecto al potencial incumplimiento de uno o más de sus estándares ambientales y sociales.


¿Cómo es su funcionamiento?


Las funciones principales del BID son destinar su capital propio, los recursos que obtiene en los mercados financieros y otros fondos disponibles a financiar el desarrollo de sus Estados miembros prestatarios; complementar la inversión privada cuando el capital privado no está disponible en términos y condiciones razonables, y proveer asistencia técnica para la preparación, financiamiento y ejecución de los programas de desarrollo.


Los productos financieros del BID incluyen: préstamos, donaciones, garantías e inversiones (estas últimas disponibles de BID Invest y BID Lab). El Banco también financia programas nacionales y regionales de cooperación técnica en áreas que van desde el fortalecimiento institucional hasta la transferencia de conocimientos.


La mayoría de los proyectos y los programas de cooperación técnica del BID se financian a través de préstamos que pueden ser otorgados como:

  • Préstamos de Garantía Soberana: el BID ofrece financiamiento a los gobiernos y a las instituciones controladas por el Gobierno para apoyar el desarrollo y proyectos sociales.

  • Préstamos sin Garantía Soberana: el BID ofrece financiamiento para proyectos del sector privado que contribuyan al desarrollo.

A su vez, estos se dividen en:

  • Préstamos de inversión a los países prestatarios del BID: financian bienes, obras públicas y servicios para promover el desarrollo social y económico. Esta categoría incluye una serie de instrumentos específicos en caso de que se presente un desastre natural.

  • Préstamos de apoyo a reformas de política: proporcionan financiamiento flexible, líquido a los países miembros prestatarios del Banco para apoyar reformas de política y/o cambios institucionales en un determinado sector o subsector.

  • Préstamos de financiamiento especial para el desarrollo: diseñados para apoyar a los países prestatarios en caso de una crisis macroeconómica y así mitigar los efectos en el progreso económico y social de los países.

El BID otorga donaciones, o fondos no reembolsables, a programas de cooperación técnica en los países miembros prestatarios. La institución también ofrece a estos programas financiamiento de recuperación contingente, que se reembolsa únicamente si el programa obtiene financiamiento adicional, ya sea del mismo Banco o de otra fuente.


Los préstamos del Banco y sus donaciones a los países miembros se financian a partir de cuatro fuentes: suscripciones y contribuciones de los países miembros, empréstitos de los mercados financieros y capital acumulado desde los inicios del Banco, y cofinanciamiento conjunto. Estos recursos están disponibles para los prestatarios a través del Capital Ordinario (CO), el Fondo para Operaciones Especiales (FOE), el Fondo de Donaciones del BID, la Facilidad de Financiamiento Intermedio y varios Fondos en Administración, establecidos por países individuales o grupos de países.


El ciclo de los proyectos del BID se divide en cinco etapas: a) identificación, b) preparación, c) análisis, d) negociación, e) aprobación y, f) ejecución. En cada etapa, y desde que se origina la idea de un proyecto, el Banco examina la necesidad del proyecto y su viabilidad a través de análisis y evaluaciones técnicas, socio-económicas, financieras, jurídicas y ambientales, antes y después.


El BID ante los desafíos post COVID-19


Las actuales prioridades de financiamiento de la banca multilateral en la región se basan en aquellos proyectos de desarrollo sostenible y de apoyo a la estructuración técnica y financiera de proyectos de los sectores público y privado de América Latina. Estas incluyen la equidad social y la reducción de la pobreza, la modernización, el medio ambiente, los bienes públicos regionales y la integración (estos organismos apoyan los procesos, programas e instituciones de integración regional en América Latina y el Caribe).


La crisis desatada por la pandemia del COVID-19 enfrentó al mundo a un quiebre de la integración y la cooperación regional, por lo que el rol de la banca de desarrollo cobra hoy más importancia que nunca. Como sostuvo el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, “la crisis financiera de 2008 y la del COVID-19 han evidenciado una vez más las limitaciones de los mercados y la necesidad de buenas instituciones públicas y organismos de cooperación internacional”.


En este sentido es importante comprender por qué la banca multilateral, en especial en América Latina, tiene un impacto tan importante y cómo contribuyen de manera tan marcada en el bienestar de la población dada su perspectiva a largo plazo. Estos organismos desempeñan, sin lugar a duda, un rol fundamental en el desarrollo regional, apoyados en la integración física, comercial y financiera y procurando velar por el desarrollo sostenible.


Publicado el 07/06/2022