Jorge Argüello:"Europa no sabe qué hacer con los refugiados"



Jorge Argüello es embajador argentino en Portugal. Autor del libro Diálogos sobre Europa, habló con 3Días sobre la crisis migratoria en el Viejo Continente. Asegura que “hay un antes y un después de la foto de Aylán”, el niño sirio que apareció muerto en una playa turca, después de que naufragara un barco en el que su familia intentaba llegar a Europa, escapando de la guerra en Siria.

Está viviendo desde Portugal la crisis migratoria en Europa. ¿Cómo repercute el tema en la sociedad? – Es un tema excluyente. El episodio de la foto de esta criatura kurdo-siria, muerta a orillas del mar en Turquía, ha venido a refregar en la cara de los europeos y del mundo, una realidad no ignorada por nadie. Porque todo el mundo sabe que todos los días muere gente ahogada en el Mediterráneo escapando del hambre, la persecución política y la guerra.

¿Es la sociedad europea la que hoy le está reclamando a sus líderes gestos de humanidad? – Algo de eso está pasando. Casualmente acaba de visitar Portugal Antonio Guterres, ex primer ministro portugués y actual comisionado de ONU para los refugiados. Y ha dicho que hay presión social para que los gobiernos reaccionen, que los europeos están forzando un cambio político de sus gobiernos, dice que hay un ánimo en la sociedad que no se condice con la política de dureza de sus gobiernos. Hasta ahora los gobiernos europeos han venido trabajando en lo que se llama en inglés The Berlin Wall mentality (la mentalidad del muro de Berlín), y esto es parar a los inmigrantes como sea: se pueden usar perros, se pueden construir muros, alambres de púa o militarizar la frontera.

Claramente no funcionó… – Quedó demostrado que esa solución es insuficiente. Por el contrario, somete a miles de familias a correr un riesgo altísimo tratando de hacer pie en territorio europeo. Y esta gente no tiene opción. Es muy gráfico ver las fotos de los migrantes, es gente que no lleva nada consigo. No es la típica foto de los inmigrantes que la Argentina recibía en el siglo XIX y a principios del XX, porque ellos venían con valijas, aunque sea de cartón, pero con algunas de sus cosas. Esta gente sólo lleva sus hijos a upa. No tienen nada, y lo único que persiguen es salvar sus vidas.

Ha surgido en la dirigencia política europea el temor a que en la ola de refugiados se infiltren activistas de ISIS…– Es un temor razonable, el temor de que puedan existir elementos terroristas entre quienes solicitan refugio, pero no es un temor invencible. Tiene que haber modo de diferenciar a los refugiados. Lo que aquí agrava todo es la cantidad de gente. En los 70 no hay que olvidarse que Europa otorgó asilo a miles de perseguidos de América Latina. Pero ahora son millones las personas que han iniciado la marcha para llegar a Europa.

Hay un problema de origen, que es la guerra en Siria… – El problema de origen es la guerra y el hambre, y hay responsables, porque los países centrales tienen que ver con la guerra en Irak, Afganistán, Libia y la situación en Siria.

¿ Se percibe algún tipo de autocrítica en los líderes europeos por la muertes de inmigrantes a partir de la foto de Aylan? – Todavía no veo ese debate, sí lo que hay es conmoción a partir de la foto por lo que está pasando y por cómo resolverlo. Y la autocrítica está expresada con una claridad que no había visto antes en la persona del luxemburgués Jean Claude Juncker, que preside la Comisión Europea, y esta semana dijo que la UE necesita más Europa y necesita más unión. Y lo que está describiendo es que los países europeos están poco coordinados, y están siendo poco solidarios en recibir a los inmigrantes forzados. Tengamos en cuenta que en mayo de este año hubo un acuerdo para recibir a 40 mil refugiados, y Juncker está planteando aumentar el número en 120 mil más, pero la realidad es que hay dos millones de sirios sólo en Turquía, que tiene una capacidad económica inferior a la de la UE y en Jordania hay 700 mil.

En esta crisis, Alemania ha tomado el liderazgo de la recepción de refugiados… – Lo que Alemania ha anticipado por boca de su canciller es que estarían dispuestos a recibir hasta 500 mil inmigrantes, no refugiados. Hay que diferenciar la figura del inmigrante económico a la del refugiado que es perseguido político. Alemania está mostrando un rol de liderazgo de lo que debería ser una reacción general en Europa. Lo curioso es que contrasta fuertemente con la dureza con la que el mismo gobierno se ocupó de la crisis griega recientemente. Hoy Merkel ha pasado de ser la cara dura del ajuste a una cara con cierta humanidad.

¿Cree que hay un antes y un después en Europa a partir de ahora? – Creo que sí, Europa no volverá a ser la misma, porque hay un antes y un después para Europa después de la foto de Aylán. Pero también desde la crisis del euro, que encendió alertas en el andamiaje económico. El rumbo general de Europa está por ser revisado, y hay un rol importante de la gente común. Hasta hace semanas el debate no existía, la discusión pasaba por cómo atajamos a los migrantes y hoy es cómo hacemos para recibirlos. Según un estudio de la Universidad de Québec, cuando cayó el muro de Berlín había 16 muros construidos para defender fronteras en el mundo. Hoy hay 65 muros para defender fronteras. Algo pasa.

¿Y cuál es el debate social, en las calles, en los medios de comunicación? – La foto ha generado una fuerte sensibilización. Pero Europa no sabe qué hacer con los refugiados. Y creo que el debate recién está comenzando. Para el 14 de septiembre se ha programado una reunión extraordinaria de ministros del Interior y de Justicia en Bruselas, con un único tema en la agenda: la cuestión migratoria. Y si bien hay conversaciones diarias entre Hollande y Merkel para que los países europeos se hagan cargo de una cuota parte de los refugiados, hay oposición por parte de países como Hungría, Eslovaquia o Polonia, curiosamente países cuyas poblaciones durante la vigencia de la Unión Soviética escapaban de a cientos de miles por la opresión del régimen comunista.

Para Europa también comienza un fuerte proceso de composición social. – Europa necesita de la inmigración, sus tasas demográficas han decrecido. Hoy las grandes discusiones están signadas por este tema. En el caso de Portugal, tiene una salida de 10 mil portugueses por mes, que se van a trabajar a otros destinos. Si se le suma una tasa de crecimiento vegetativo negativa, refleja que se está ante un proceso de crecimiento de la tasa de envejecimiento de la población, en el marco de una crisis económica. La ecuación es compleja, pero no sabemos cuántos serán finalmente los migrantes que recibirá Europa y qué impacto tendrán en la composición social.

La Presidenta criticó a los líderes europeos, dijo que no quiere parecerse a quienes dejan morir a chicos en las playas. ¿Usted que cree? – Lo que puedo decir es que la Argentina es un país que acoge a la inmigración, tenemos casi dos millones de inmigrantes en estos momentos y eso es algo de lo cual los argentinos tenemos que estar orgullosos.

Entrevista publicada el 11 de septiembre de 2015 en El Cronista


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