LAS CLAVES DE LA CONFERENCIA COOPERACIÓN SUR-SUR 2019



La Segunda Conferencia de Alto Nivel de Naciones Unidas sobre la Cooperación Sur-Sur (PABA+40), uno de los eventos multilaterales más importantes de la actualidad, se celebrará del 20 al 22 de marzo en Buenos Aires, elegida como sede por la Asamblea General de la ONU en 2017.

A la conferencia asistirán representantes de todos los países miembros de la ONU, además de enviados de organismos regionales e internacionales, que participarán durante esos tres días de cuatro sesiones plenarias y tres paneles de debate.

¿Qué es la PABA+40?

Es el encuentro multilateral pero en términos de Cooperación Sur-Sur, es decir, las relaciones internacionales que se sostienen entre países en vías de desarrollo con miras a intercambiar conocimientos y experiencias que potencien sus capacidades.

¿Cuáles son sus antecedentes?

Si bien las iniciativas se remontan a la década de 1970 para favorecer la interacción entre los países entonces “subdesarrollados”, no fue hasta fines del siglo pasado que los vínculos entre ellos adquirieron mayor volumen y velocidad. Durante la década pasada, con el momento de auge del mundo emergente y los BRICS en el centro de la atención de la comunidad internacional, muchos otros actores -públicos y privados- se interesaron por el ahora llamado “Sur Global”.

¿Por qué se la llama “PABA+40”?


En 1974, Naciones Unidas creó la Unidad Especial de Cooperación Sur-Sur, en el marco del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Poco después en 1978 se celebró significativamente en Buenos Aires la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cooperación Técnica entre Países en Desarrollo (CTPD). En ese encuentro se firmó el Plan de Acción de Buenos Aires (PABA), piedra fundamental de décadas de iniciativas de Cooperación Sur-Sur.

¿Qué ocurrió durante la Primera Conferencia?

Se realizó en 2009 en Nairobi, Kenia. Con el trasfondo de la crisis económica mundial y las directivas que ya había trazado el Grupo de los 20 (G-20), los países reunidos subrayaron la importancia crucial de los gobiernos en la gestión del desarrollo, así como de los organismos regionales y el sistema de Naciones Unidas.

El documento hizo énfasis en la solidaridad común entre los países en vías de desarrollo, que comparten problemáticas y aspiraciones. Una década después la Conferencia se repite en la que fue la ciudad sede del PABA.

¿Qué caracteriza hoy la Cooperación Sur-Sur?

Durante la última década, el así llamado Sur Global ha desarrollado una dinámica en la que, para robustecer la Cooperación Sur-Sur, el mundo en desarrollo impulsó hojas de ruta entre los países de cada región como precondición para la cooperación global.

Se alentó sólidos consensos en cada zona (América Latina, Asia Pacífico, África subsahariana, etcétera) dentro de una estrategia más amplia de integración intercontinental.

¿Cómo se reflejó en América Latina?

En nuestra región, el ejemplo fue la XXI Cumbre Iberoamericana en 2011, momento crucial en que la Cooperación Sur-Sur disolvía el Grupo de Eficacia de la Ayuda creado a partir de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para forjar la Alianza Mundial para una Cooperación Eficaz para el Desarrollo.

¿Qué escenarios y jugadores se destacan?

Arabia Saudita, India y China se destacan fuertemente en materia de aportaciones internacionales a la Cooperación Sur-Sur. De los tres actores, Beijing ha sido por lejos el más comprometido con orientar los esfuerzos de integración del Sur Global hacia una visión estratégica en torno a su demanda.

En efecto, China busca consolidar su posición como comprador de materias primas y vendedor de manufacturas y alta tecnología en el mundo en desarrollo. Si bien la región más atractiva sigue siendo Asia Pacífico (y sobre todo los países de la ASEAN), cada vez más ojos están puestos en el enorme potencial que África está comenzando a desplegar.

¿Con qué prioridad llega a Buenos Aires?

Según la Secretaría General de ONU, la Cooperación Sur-Sur en sentido estricto (dos países del Sur Global cooperando directamente entre sí) sigue siendo la mayor prioridad. Más allá de ello, se han subrayado también tanto la importancia de la cooperación triangular (dos países del Sur Global cooperando por mediación de un tercer país desarrollado o alguna agencia internacional) como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

¿Cuál es la consigna común de la Conferencia?

El lema central de esta conferencia es “La función de la cooperación Sur-Sur y la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: retos y oportunidades”. Existe un amplio consenso acerca de las complejidad y velocidad de los procesos de cambio de la economía global, y por ello se entiende a la Cooperación Sur-Sur como el marco propicio para fortalecer al Estado, armonizar al sector privado, integrar a la sociedad civil y favorecer el intercambio de conocimiento.

¿Qué significa esto para Argentina?

Las instituciones multilaterales internacionales y los procesos de integración regional se encuentran en una fase de notorio estancamiento, pero la Cooperación Sur-Sur goza de excelente salud: en los últimos 20 años el nivel de actividad se cuadruplicó y sigue en alza.

A su vez, la Cumbre del G-20 de 2018 en Buenos Aires reflejó con toda crudeza un tablero internacional donde entre las grandes potencias del mundo prima la desconfianza, la falta de coordinación.

Esta Segunda Conferencia PABA+40 constituye una oportunidad clave para que Argentina pueda potenciar sus vínculos con los países del Sur Global, y particularmente con los demás países de ingresos medios, en pos de una genuina estrategia de “inserción inteligente” en materia de política exterior.


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