Costa Rica, de Chaves a Fernández
- 26 ene
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Actualizado: 2 feb

Las elecciones presidenciales de este 1 de febrero confirmaron a Laura Fernández Delgado como sucesora del presidente Rodrigo Chaves y continuadora tanto de su popular gestión económica como de sus políticas de "mano dura" ante la creciente ola de delitos, inspirada en el ejemplo del salvadoreño Nayib Bukele.
Una mayoría del 48,3% de los 2,5 millones de costarricenses que acudieron a las urnas el 1 de febrero, para abrir un intenso año electoral en América Latina, respaldó la gestión del presidente Rodrigo Chaves y elegió como sucesora a su exministra Laura Fernández Delgado.
"Continuidad es profundizar, sin titubeos, la lucha frontal contra el narcotráfico y el crimen organizado", dijo Fernández apenas elegida para continuar una gestión que elevó el crecimiento económico al 5% y bajó la pobreza al 15,5%.
Además de continuar una reforma judicial que enfrentó a Chaves con poderes tradicionales y la prensa, su sucesora construirá una cárcel para 5.000 presos, como el centro CECOT de alta seguridad que levantó Nayib Bukele en El Salvador para encerrar a las "maras".
Contra Fernández (Pueblo Soberano) compitió una oposición fragmentada, en la que la secundaron el ultraderechista evangélico Álvaro Ramos (33,4%); la ex primera dama Claudia Dobles (4,8%) y el ex oficialista Ariel Robles (3,7%), entre 20 candidatos.
Delgado, quien asumirá el 8 de mayo, encontró aval mayoritario a sus propuestas para combatir la ola de asesinatos que afecta al país durante los últimos años (873 homicidios en 2025, la tercera cifra registrada más alta de su historia, 16,7 por cada 100.000 habitantes), la mayoría ligada con el narcotráfico.

Costa Rica abrió un calendario electoral regional de 2026 en el que también Brasil (4 de octubre), Colombia (8 de marzo), Haití (30 de agosto) y Perú (12 de abril) elegirán presidentes, y en un escenario dominado por heterogéneas fuerzas y líderes de derecha, algunos extremos.
El último de ellos, José Antonio Kast, asumirá el poder en Chile el 11 de marzo. México, Colombia, Brasil y Uruguay son gobernados por fuerzas de centroizquierda, pero colombianos y brasileños pueden y tienen posibilidades ciertas de cambiarlo hasta colorear casi completamente el mapa regional de derecha.
Reformas y conflicto

Los costarricenses votaron a presidente (sin reelección), a dos vicepresidentes y a 57 diputados de la Asamblea Legislativa, todos por cuatro años. El Congreso unicameral el oficialismo aseguró una mayoría simple de 31 bancas.
Chaves (64), un economista centrista que sacudió el sistema político en 2022, reformista o populista autoritario según las opiniones, deja el poder con una aprobación de 58% (CIEP UCR) tras una gestión de políticas distribucionistas, conflictos con el resto de los poderes institucionales y la prensa y un discurso contra la violencia criminal similar al del derechista salvadoreño Nayib Bukele.
En diciembre, Chaves se enfrentó con el Tribunal Superior Electoral (TSE) pero la mayoría oficialista en la Asamblea rechazó quitarle su inmunidad como reclamaban los jueces para ser investigado por presunta violación de las normas electorales. El presidente también denunció un complot para asesinarlo, sin pruebas contundentes.
El titular del Congreso, Rodrigo Arias, dijo en 2025 que Costa Rica está “transitando por una ruta hacia un populismo autoritario”. "El Estado costarricense, en sus tres partes (poderes), tiene que sufrir una transformación profunda si queremos seguir avanzando para lograr el bienestar común", replicó Chaves.
Delito, economía y continuidad

Las denuncias de autoritarismo y restricciones democráticas opositoras contra Chaves se potenciaron recientemente con la visita que recibió de su colega derechista Bukele, cuando la candidata Fernández Delgado centra su campaña en una respuesta de “mano dura” contra el delito.
De hecho, Bukele puso junto a Chaves la primera piedra de la cárcel para presos de alta peligrosidad en Alajuela, a 20 kilómetros de la capital San José, para 5 mil detenidos y por 35 millones de dólares. Chaves elogió la mega prisión salvadoreña CECOT, blanco de denuncias de violaciones a los derechos de los reos.
"Hablar de ola derechista es descriptivamente correcto, pero analíticamente engañoso: en Sudamérica están triunfando las oposiciones, que sólo circunstancialmente son de derecha", matiza Andrés Malamud, investigador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa.
Su colega Yanina Welp coincide en que "centrar todo el debate público en hablar de una ola derechista, incluso de extrema derecha, y poner a todos los liderazgos en un mismo paquete, lo que hace es ocultar que hay unas demandas ciudadanas que tienen una base concreta. La criminalidad crece en América Latina y hay una tremenda insatisfacción frente al estado de cosas”.
Por ahora, a diferencia de la vecina Honduras, donde el derechista Nasry Asfura se impuso en presidenciales muy disputadas con el explícito apoyo de Donald Trump (indultó al expresidente aliado Juan Orlando Hernández, condenado por tráfico de drogas), Estados Unidos evitó pronunciarse sobre las elecciones en Costa Rica.
Sin embargo, el Departamento del Tesoro estadounidense describió al país como “un punto clave de transbordo de cocaína a nivel mundial, se ha convertido en un punto de paso cada vez más importante para las organizaciones criminales que trafican cocaína a Estados Unidos”.
En diciembre pasado, bajo el “Corolario Trump” de la Doctrina Monroe que considera a América esfera de influencia exclusiva de Estados Unidos, la última versión de la Estrategia Nacional de Seguridad (NSS) se propone hacer aliados en el continente para “controlar la migración, detener el flujo de drogas y fortalecer la estabilidad y la seguridad en tierra y mar”.
Antes, a principios de 2025, Chaves aceptó “colaborar” con Trump (como Panamá y El Salvador) y recibir a 200 migrantes de países como Afganistán, China, Ghana, India y Vietnam, deportados desde Estados Unidos, retenidos varios meses en un centro de detención de Costa Rica y liberados finalmente por la justicia local.

En cuanto a la economía, Costa Rica cerró 2025 con un crecimiento estimado de 4,2%, un ritmo notable que según la OCDE se reducirá a 3,5% en 2026 (inflación 0,8% anual) pero por causas externas, principalmente la incertidumbre.
A su vez, la pobreza cayó al 15,2% de los hogares en 2025, el nivel más bajo en 15 años, según la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) del instituto estatal INEC, lo que representa una reducción de 2,8 puntos porcentuales respecto del 18,0% registrado en 2024.
Politóloga y exministra de Planificación Nacional, la candidata Fernández Delgado basó su campaña y asegurar al electorado que su gobierno sería una continuidad del de Chaves, con la misma estabilidad macroeconómica y nuevas propuestas enfocadas en el empleo, la competitividad y la seguridad.
En sus propias palabras, “profundizar una visión de Estado que priorice la seguridad, la eficiencia del gasto público y la estabilidad institucional”.



