EL FUTURO DEL TRABAJO Y EL ROL DEL G20 EN AMÉRICA LATINA



Legisladores, investigadores y académicos, argentinos y alemanes, debatieron sobre las oportunidades y los riesgos que los avances tecnológicos están generando en las relaciones económicas, laborales y sociales a nivel global, durante la conferencia “El futuro del trabajo y el rol del G20 en América Latina”, organizada por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y las fundaciones Konrad Adenauer (KAS) y Embajada Abierta (EA), en el campus urbano de la Fundación UADE en Buenos Aires.

Al introducir los debates, el presidente de la Fundación KAS argentina, Olaf Jakob, llamó la atención sobre las paradojas del “avance exponencial” de las tecnologías en todo el mundo y citó el ejemplo del aumento de la demanda de conductores de camiones livianos que transportan mercaderías adquiridas on line, al tiempo que el desarrollo de los automóviles autónomos amenazan con recortar nuevamente sus posibilidades en un futuro cercano.

En ese primer panel, el economista Juan Luis Bour, de FIEL, analizó los cambios en la demanda de trabajo global, pero también en la oferta influida por la demora de personas más capacitadas en terminar estudios y capacitación, y concluyó que la tecnología traerá cambios de tareas pero no de trabajos, aunque en el caso de Argentina el problema es que la calificación de nuevas generaciones no está superando lo suficiente a la de las mayores.

Marta Novick, socióloga e investigadora del CONICET, detalló luego cómo las cumbres de líderes del Grupo de los 20 (G20) pasaron de concentrarse en las pérdidas de empleos post crisis 2008 al ocuparse del empleo bajo una economía 4.0, e invitó a “no pensar el futuro del trabajo bajo el determinismo tecnológico, porque “no es tan seguro que las tecnologías abran sólo oportunidades: hay grietas en la protección social y las leyes laborales”, dijo.

Después, la socióloga Ana María Catalano, vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), consideró que los cambios globales requieren una productividad razonable de la economía, pero también una institucionalidad consolidada inducida desde el Estado, políticas públicas que fortalezcan sectores de actividad estratégicos y un sistema científico tecnológico fortalecido que vinculen las áreas de ciencia, tecnología, educación, sistema productivo, sistemas de distribución y mercado de trabajo.

En el siguiente panel, con la diputada nacional Cornelia Schmidt-Liermann (PRO) y el senador nacional Daniel Lovera (FPV, La Pampa), el diputado federal alemán Tankred Schipanski (CDU) describió la experiencia de su país en la reconversión laboral bajo una economía 4.0 y destacó el creciente rol de la inteligencia artificial en el desarrollo durante el Siglo XXI.

En ese marco, destacó el valor que tendrá el valor de trabajar en equipo, por sobre la imagen estereotipada del sujeto aislado en su propio hogar operando programas en una computadora, y expresó: “La fusión hombre-máquina cambiará la Historia, pero habrá que trazar los límites, hará falta un marco ético. El trabajo precario a largo plazo no beneficia a nadie”.

En ese sentido, el senador Lovera hizo una pormenorizada descripción de la transformación que la economía digital está provocando en las redes de comercialización de bienes de América Latina y su impacto en los empleados de comercio por las prácticas de grupos empresarios concentrados del sector, y consideró imprescindible un gran consenso entre empresas, sindicatos y el Estado para regular los cambios de tal modo que la dinámica de los negocios no vulneren los derechos de los trabajadores y de los ciudadanos en general.

Schimdt-Liermann puso énfasis en la necesidad de atender las situaciones específicas de la familias, de las mujeres y de los emprendedores en las transformaciones productivas que genera la actual revolución tecnológica y citó el caso de aplicaciones creadas por argentinos y argentinas que atendieron necesidades laborales para esos grupos con gran eficiencia.

Como resumió el moderador del panel, el periodista y docente universitario Marcelo Cantelmi, editor jefe de la Sección Internacionales del diario Clarín, los cambios que están imprimiendo los avances tecnológicos en la economía y el trabajo son “inevitables”, pero urge considerar las brechas sociales que puedan provocar y valorar una nueva cultura laboral en equipo.

En el cierre del evento, el senador nacional Federico Pinedo (PRO) sugirió “no responder con categorías de análisis del pasado” e impulsar desde la política “la colaboración, no la confrontación” para resolver los problemas laborales del nuevo siglo, en el que todo se mueve pero “la dignidad del ser humano debe ser un valor del que no nos podamos bajar”.

Pinedo mencionó el caso argentino, con 50% de estudiantes que no terminan el secundario, el 40% de su economía en negro y sólo el 14% del PIB de ahorro, pero reivindicó la actitud del país, en la presidencia del G20, porque “decidió formar parte de la realidad, sin convalidarla, y sentarse con los pocos líderes que están en capacidad de influir cómo será el mundo”.

Durante la jornada, los panelistas respondieron, entre otros interrogantes, al planteado por el presidente de fundación EA, Jorge Argüello, sobre el rol de la política en los cambios disruptivos que genera la cuarta revolución industrial (4.0), y todos coincidieron en que, si bien estas transformaciones son inevitables, exigen respuestas públicas y privadas que aseguren que, sin frenarlos, reviertan la creciente desigualdad social y respete los derechos de los trabajadores

En el cierre, Jorge Argüello agradeció la participación de los panelistas, de todos los organizadores e invitó a seguir reflexionando en espacios como el del campus de la UADE sobre la inminencia de la cumbre de líderes del G20 que recibirá la Argentina en noviembre y que tendrá el futuro del trabajo como uno de sus temas centrales de la agenda del foro global.


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