Q&A: Ballotage en Brasil



Unos 148 millones de brasileños podrán concurrir otra vez a las urnas este 28 de octubre para elegir presidente (y 14 gobernadores), en un ballottage entre el ultraderechista Jair Bolsonaro (63, Partido Social Liberal, 46% en primera vuelta) y el progresista Fernando Haddad (55, Partido de los Trabajadores, 30%).

El ganador de la segunda vuelta (con el 50% de los votos válidos, ni blancos ni nulos) sucederá al conservador Michel Temer, elegido por el Congreso después de la destitución por impeachment de Dilma Rousseff (2011-16).

Bolsonaro, un ex capitán del Ejército que centró su discurso en la lucha contra la corrupción y el delito común, con un programa económico liberal ortodoxo y el masivo apoyo de las iglesias evangelistas (casi un cuarto de la población), obtuvo un resonante triunfo en primera vuelta, de una amplitud no prevista por los sondeos.

Los resultados nacionales redujeron los bastiones electorales del PT a los estados del Nordeste más empobrecido y frustraron, incluso, el intento de la ex presidenta Rousseff de llegar al Senado.

El ballottage se celebrará en un contexto económico difícil, tras dos años consecutivos de una recesión histórica (este año apenas crecerá 1,4% según el FMI, y 2,4% en 2019).

En lo político, el escenario luce complicado desde la destitución de Dilma -considerada un golpe institucional por el PT- y por el escándalo de corrupción generalizada que destapó antes el Caso Lava Jato, de sobornos de empresarios a políticos.

A ello, se sumó el asesinato impune aún de la concejal Marielle Franco, en Río de Janeiro, en marzo pasado, en un contexto de creciente violencia en las grandes ciudades, con una tasa récord de homicidios.

¿En qué contexto socioeconómico se votará?

Brasil es la primera economía latinoamericana (2,5% del PIB global), aunque con la crisis de los últimos tres años perdió el terreno ganado en la década 2005-2014, que sacó a 30 de sus 208 millones de habitantes de la pobreza. Desde 2015, encaró en cambio un severo ajuste fiscal, al que agregó privatizaciones y flexibilización laboral bajo el actual gobierno de Temer.

Actividad Económica

Tras dos años de recesión (-3,5% en 2015 y lo mismo en 2016), el PIB rebotó 1% en 2017 y se espera que 2018 termine sin muchos cambios (+1,6%). En 2017, en esta economía que sigue siendo la novena más desigual del planeta, el PIB per cápita era de 9.895 dólares, debajo de la media mundial (10.714 dólares). El FMI prevé una débil recuperación en 2018, de 1,4%, y 2,4% en 2019, en el marco de una desaceleración global.

Pobreza

Los últimos datos, de abril de 2018, indicaron que casi 15 millones de brasileños viven ahora en la pobreza extrema, 11% más que en 2017. Entre 2001 y 2012, el país había erradicado el 75% de la pobreza extrema (FAO). En 2017, el 1% de la población más rica del país ganó 36,1 veces más que la mitad más pobre (unos 8 mil dólares mensuales).

Sociedad

Con 208 millones de habitantes de perfil urbano (85%), 51,8% mujeres y 24,7% personas menores de 18 años, la sociedad brasileña mantiene una mayoría étnica de mestizos (47,1%), casi tantos como los blancos (43,1%), mientras los negros (8,8%) y los aborígenes y asiáticos (0,8%) son minorías. Un 22% de los creyentes son evangélicos, la mitad de ellos de la influyente Asamblea de Dios.

Ingreso y Deuda

El salario mínimo es de 965 reales (unos 300 dólares), el desempleo de 12,1%, la inflación de un 3% anual (previsión de 4,2% en 2018) y la deuda pública de 77% del PIB, con reservas medidas en agosto pasado de unos 381 mil millones de dólares.

Violencia

Con 30,3 homicidios cada 100 mil habitantes, Brasil es uno de los países más peligrosos, lo que hizo de la lucha contra el delito común y la erradicación de la violencia tema central de campaña. Con medio millón de asesinatos en los últimos 10 años, el país alcanzó la tasa de homicidios más alta de su historia.


¿Quiénes son los candidatos presidenciales?

Jair Bolsonaro (PSL)

El ultraderechista Jair Bolsonaro, de 63 años, es un ex capitán del Ejército brasileño que entró al Congreso Federal como diputado a los 36 y desde entonces permaneció en el candelero político, hasta coronar ahora la posibilidad de convertirse en presidente de Brasil pese a reivindicar la última dictadura militar (1964-85). Obtuvo 46% en primera vuelta. Comparado con Donald J. Trump, por su apego a las redes sociales y el tenor hiriente de sus declaraciones homofóbicas, una de sus consignas en esta campaña fue liberar la portación de armas para enfrentar la ola delictiva en el país, pero también la corrupción, pero la base de su programa es un ideario económico liberal con el que promete sacar a Brasil de la profunda crisis que atraviesa hace por lo menos tres años.

Su candidatura por el minúsculo Partido Social Liberal (PSL), y la de su compañero de fórmula, el ultraderechista Amilton Mourao (Partido Renovador Laborista Brasileño), levanta tanta resistencia como apoyos, por su cuestionamiento de la igualdad de género, sus expresiones misóginas, su ataque a las políticas de igualdad étnica y su desprecio por los homosexuales. El 6 de septiembre, una puñalada en el abdomen durante un mitin callejero dejó a Bolsonaro al borde de la muerte, pero se recuperó y continuó la campaña para la primera ronda electoral desde el hospital.

Principales puntos de su programa

Economía:

  • Reducir la deuda pública 20% con privatizaciones, concesiones y venta de propiedades públicas.

  • Crear un sistema de jubilación por capitalización tipo AFJP.

  • Crear un superministerio de Economía, que abarque Hacienda, Planificación e Industria y Comercio Exterior.

  • Redistribuir la carga tributaria para que los que pagan mucho paguen menos y los que evaden y ocultan, paguen más.

Violencia:

  • Flexibilizar la legislación sobre portación de armas.

  • Baja de la edad de imputabilidad penal a 16 años.

  • Dar mayor protección legal a policías en la represión del delito.

  • Caracterizar como terrorismo las invasiones de propiedades.

  • Cambiar la política de derechos humanos, con prioridad a víctimas de la violencia.

Relaciones Internacionales:

  • Fortalecer alianzas con Estados Unidos, Israel e Italia, y romper con Venezuela.

  • Apostar a los acuerdos comerciales bilaterales, por sobre el MERCOSUR.

Medio Ambiente:

  • Reunir en un solo ministerio todas las áreas del gobierno que se ocupan de “política económica y agrícola”, de “recursos naturales y medio ambiente rural”. Sin referencia alguna a la deforestación, la Amazonía o al calentamiento global.

Fernando Haddad (PT)

Fernando Haddad, un abogado y ex profesor universitario de 55 años que gobernó San Pablo, se convirtió en candidato hace menos de un mes, cuando la justicia electoral invalidó la participación de Luiz Inácio da Silva -en cárcel por corrupción pasiva- y el Partido de los Trabajadores (PT) optó por él con la bendición del ex presidente. Obtuvo 29,6% en primera vuelta y lo recibió enseguida el apoyo del izquierdista Ciro Gomes (tercero, con 14,5%). Con la promesa de recuperar las políticas económica y sociales de los gobiernos de Lula y de su sucesora Dilma Rousseff, destituida en 2016, Haddad consiguió enseguida ubicarse en el segundo lugar de las preferencias electorales para la primera vuelta recuperando gran parte del electorado de Lula, que era el favorito de los sondeos antes de ser excluido. Durante ocho años ministro de Educación (2005-2013) del PT, dejó el gobierno de la ex presidenta Dilma Rousseff (2011-2016), para disputar y conquistar la alcaldía paulista, aunque falló en su intento de ser reelecto en 2016. El primer apoyo que recibió fue del candidato presidencial izquierdista Ciro Gomes, tercero en primera vuelta con 14,5%.

Principales puntos de su programa

Economía:

  • Revocar la congelación del gasto público y la flexibilización de la legislación laboral, aprobadas durante el actual gobierno.

  • “Interrumpir las privatizaciones” y volver a imponer la participación de Petrobras en proyectos petroleros en aguas profundas (presal).

  • Equilibrar las cuentas del sistema de jubilaciones “a partir del retorno del empleo” y de medidas contra la evasión fiscal.

Violencia:

  • Mejorar la política de control de armas y municiones.

  • Cambiar la política antidrogas ilegales y estudiar mecanismos de despenalización.

Relaciones Internacionales:

  • Retomar y profundizar la política exterior de integración política y comercial latinoamericana y de cooperación Sur-Sur y apoyar el multilateralismo.

Medio Ambiente:

  • Llegar a tasa cero de deforestación en 2022, sin reducir la producción agropecuaria gracias a un uso más eficiente de las tierras.

¿Qué se vota en segunda vuelta, además de presidente?

Trece de los 27 estados definieron en primera vuelta la elección a gobernador y el resto lo hará junto con el ballottage presidencial. En grandes estados como San Pablo, Río de Janeiro y Minas Gerais, el PT obtuvo pésimos resultados respecto de años anteriores. En la disputa de la segunda vuelta a gobernadores dominan candidatos de otros partidos.

¿Cómo será el nuevo Congreso desde 2019?

Durante los siguientes cuatro años, el nuevo presidente gobernará con la Cámara de Diputados más fragmentada de la Historia, con más de 30 partidos para las 513 bancas, de las que el PT se quedó sólo con 57, todavía como primera minoría, y el minúsculo partido de Bolsonaro como segunda, porque pasó de apenas 1 a 51. Los partidos más antiguos perdieron mucho apoyo.

En el Senado, que renovó dos tercios de las bancas por ocho años, el panorama es similar: tendrá senadores de 21 partidos distintos. El tradicional Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) consiguió 7 senadores nuevos, otros 4 (PT, PSDB, PSD, DEM y PSL) y otros 2 (PDT, PHS, PPS, PSB e PTB).

¿Cómo es el sistema electoral?

La Constitución brasileña de 1988 asume dos tipos de sistemas electorales, el mayoritario y el proporcional. El primero se utiliza para las elecciones ejecutivas municipales y estaduales del gobierno federal y para la elección de los senadores. Los mandatos ejecutivos tienen una duración de 4 años y los senadores, por 8. Los Estados pueden elegir tres senadores con una renovación parcial de la Cámara Alta de un tercio y dos tercios cada 4 años.

El sistema mayoritario tiene dos variantes. Se elige a los senadores y a los alcaldes de municipios con menos de 200 mil electores. En estos casos la elección es a una sola vuelta, es decir, gana el candidato que obtiene la mayoría relativa de los votos.

Por otro, existe la elección presidencial, la de Gobernadores y Alcaldes de municipios con más de 200 mil electores. En estos casos la elección es a dos vueltas (salvo que en la primera algún candidato logre la mayoría absoluta de los sufragios), disputándose el cargo en la segunda ronda los dos candidatos más votados inicialmente.


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