"A 5 años del Acuerdo de París: una nueva oportunidad para el cambio climático", por Federico Caeiro

El 2020 es un año para olvidar en muchos sentidos. Además de las crisis sanitarias y económicas, el ambiente también sufrió. Las acciones de las dos niñas no fueron suficientes para menguar el calentamiento global.

El fenómeno climático La Niña -que surge en el océano Pacífico y tiende a enfriar las temperaturas mundiales- y el bienvenido fenómeno mediático Greta Thunberg no impidieron que este año sea uno de los años más cálidos en la historia del planeta -el segundo más caluroso registrado, por detrás de 2016, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM)-.


Si bien la pandemia del COVID generó la mayor disminución de CO2 de la que se tenga registro -en China, las emisiones cayeron casi una cuarta parte entre principios de febrero y marzo de este año-, fenómenos climáticos como inundaciones, sequías y tormentas fueron se intensificaron.


Más de 50 millones de personas sufrieron un doble impacto pandémico y climático. Basta mencionar las más de 1,6 millones de hectáreas de bosques incendiados en California -el doble del récord precedente de 2018- o los 38°C en Siberia en junio.


A pesar de que las pruebas sobre el calentamiento global son categóricas, con el argumento que el cambio climático perjudica a las manufacturas y las industrias americanas, tres años atrás Donald Trump hizo que los Estados Unidos se retiraran del Acuerdo de París.


El acuerdo, firmado el 12 diciembre de 2015, en la COP21[f1] , pretende evitar un aumento de la temperatura global que supere los 2ºC por encima de los niveles preindustriales, al tiempo que se continúa con los esfuerzos para limitar el aumento a 1,5ºC e intenta lograr una nivelación de las emisiones globales de gases de efecto invernadero lo antes posible y alcanzar una neutralidad en emisiones de carbono a más tardar en la segunda mitad de este siglo.


Ambiciona, además, fortalecer la capacidad de los Estados firmantes para hacer frente a los impactos del cambio climático y promover flujos financieros para apoyar a los países en desarrollo y a los más vulnerables.


A cinco años del Acuerdo de París, el recién elegido presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, anunció que uno de sus primeros actos como presidente será volver al Acuerdo de París.


Cientos de expertos en ambiente y clima dejaron sus puestos en agencias federales bajo la Administración Trump. Biden tendrá que recuperar esa pérdida de talento. Además, nombró a John Kerry -que hizo del cambio climático una prioridad máxima mientras se desempeñaba como secretario de Estado durante el segundo mandato de Obama- como “enviado especial presidencial para el clima” en un cargo especifico creado para darle un alto perfil al ambiente y la lucha contra el calentamiento global.


Será la primera vez que un encargado del área ambiental se sentará en la mesa del Consejo de Seguridad Nacional, lo que refleja el compromiso del presidente electo de abordar el cambio climático como un tema urgente de seguridad nacional.


El futuro representante especial de Estados Unidos para el clima pidió que los objetivos sean más ambiciosos en la conferencia de la ONU que se celebrará el próximo año en Glasgow (Escocia), advirtiendo que el Acuerdo de París "no es suficiente". Biden ya ha propuesto un amplio plan climático de US$2 billones que exige una red eléctrica libre de emisiones en 15 años e incluye el objetivo de emisiones netas cero en toda la economía para 2050.


A la designación de Kerry se le sumaría la de Juan Verde como asesor para Iberoamérica. Verde, quien acaba de ser elegido por segundo año consecutivo entre los 100 líderes latinos más influyentes por la acción climática, contaría con el apoyo de varios gobiernos de la región.


Esto es auspicioso, no solo para los Estados Unidos. El mundo entero necesita decisiones de este tipo. Pero será necesario promover objetivos de reducción de emisiones muy ambiciosos. Estados Unidos, responsable aproximadamente de un sexto de las emisiones globales, registra el doble de las emisiones per cápita de China -el mayor emisor de gases de efecto invernadero-.


El presidente chino Xi Jinping fijó el objetivo de lograr la neutralidad en carbono en 2060 ante la Asamblea de la ONU. Por su parte, de los 1,8 billones de euros que serán destinados a reconstruir la Europa poscoronavirus, se destinará más del 30% d a la transición climática.


Luis Castelli, director ejecutivo de la Fundación Naturaleza para el futuro, plantea que, si Biden logra vincular la acción climática con la regeneración económica y una política exterior proactiva, tanto con China como con Europa, cumpliendo con sus agendas nacionales e internacionales, se restablecerá un imprescindible clima de cooperación internacional que el mundo necesita hoy más que nunca.


Al Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático que se está elaborando y otras acciones que esté desarrollando el Gabinete Nacional de Cambio Climático (GNCC) -creado por el artículo 2 de la Ley 27520 de Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global-, deben sumarse la visión y la cooperación internacional. Argentina debe aprovechar esta nueva oportunidad naciente y, de alguna manera, replicar la medida adoptada por Biden designando un delegado especial presidencial para el clima con mucha visión estratégica, vuelo propio y aceitados contactos internacionales. Pocas cuestiones más estratégicas que el cuidado de la casa común.


Al respecto, el papa Francisco -que rompió el protocolo vaticano para felicitar a Biden antes de ser formalmente presidente- es autor de la encíclica Laudato si, un alegato en favor de una acción mundial rápida y unificada para combatir la degradación ambiental y el cambio climático.


El mundo necesita mejorar el clima de la cooperación internacional luchando mancomunada contra el calentamiento global. La sinergia Argentina-Vaticano-Estados Unidos & ambiente será beneficiosa, además, para posicionar a nuestro país a la vanguardia de la agenda ambiental. El ambiente es un sector estratégico para integrarse al mundo y para apalancar el desarrollo social y económico de nuestro país.


Publicado por Federico Caeiro en CLARÍN el 11/12/2020.