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EL NUEVO PACTO DE MUNICH

  • hace 5 horas
  • 6 Min. de lectura

La Europa occidental que pasó de ser la mejor aliada de EEUU desde 1945 a blanco de cuestionamientos de la Administración Trump sentó en Munich las bases de un esquema de seguridad propio, incluso nuclear, sin romper con la OTAN ni como un “vasallo” de Washington, pero más autónomo.


La Conferencia de Seguridad de Munich (Alemania), considerada un símbolo del “atlantismo” desde su creación en 1963, fue escenario este año de un giro histórico con el que Europal, apoyada en un renovado eje franco-alemán-inglés, asumió abiertamente que su defensa no dependerá ya sólo de Estados Unidos.


La edición 2025 había servido para que el vicepresidente James D. Vance lanzara una agresiva formulación del nuevo escenario, confirmado a finales del año por la nueva Estrategia Nacional de Seguridad estadounidense, que ponía más énfasis en el peligro de un “desvío civilizacional” de Europa que en Rusia o en China.


En Munich 2026, el secretario de Estado, Marco Rubio, suavizó las formas pero mantuvo el enfoque sobre el rol europeo en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN): “EEUU promueve un nuevo orden mundial y está dispuesto, si es necesario, a hacerlo solo, aunque preferimos y esperamos hacerlo" con Europa.


Los tres grandes protagonistas europeos de la Conferencia, el presidente francés, Emmanuel Macron, el primer ministro alemán, Friedrich Merz, y su par británico Keir Starmer, le contestaron. “Entre Europa y EEUU se ha abierto una brecha, una profunda zanja, y en esta era de rivalidades, ni siquiera a EEUU le va a bastar andar solo”, dijo Merz. “Es la hora de una Europa fuerte”, lo respaldó Macron. “Europa tiene que estar lista para luchar”, completó Starmer.

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Entre una Conferencia de Munich y otra, las relaciones se habían visto conmocionadas por la declarada pretensión del presidente Donald Trump de anexionar la isla danesa de Groenlandia por razones de “seguridad nacional”, aunque después limitó su aspiración a “controlarla” y ahora negocia un acuerdo marco con Dinamarca y la Unión Europea (UE) en el marco de la OTAN. 


Los dos países asumieron la demanda de Washington desde la primera Administración Trump (2017-2021) de elevar su aporte porcentual de PIB a la OTAN, hasta el 5%. Y, en los hechos, Europa es ahora el único sostén de Ucrania en la guerra de cuatro años con Rusia, tras el retiro de la ayuda de EEUU por “falta de compromiso” de Kiev para lo que sigue siendo un esquivo acuerdo de paz.


Pero ahora Macron y Merz dieron un paso más y anunciaron negociaciones para poner a Europa bajo un mismo paraguas de “disuasión nuclear”, un giro drástico en la política de defensa alemana desde la derrota y el desarme obligado de posguerra, aunque ello no suponga que los germanos se hagan de armamento atómico.


“Las posiciones recientes de EEUU son un motivo más para que Europa haga más”, opinó en Munich el portugués José M. Durao Barroso, ex presidente de la Comisión Europea. “Es un gran incentivo, como lo fue la agresión de [Vladimir] Putin a Ucrania. Si Europa no reacciona ahora, ¿entonces cuándo?”.


Rubio y suave



Consciente de la reacción europea, Rubio bajó todavía más el tono del discurso que había encendido Vance un año antes. "No queremos que Europa dependa de nosotros, no estamos pidiendo que sea un vasallo de EEUU", sino que “la alianza sea tan sólida que nadie se atreva jamás a ponerla a prueba (...) vemos bien lo que hagan que los miembros individuales para fortalecerla”. 


Para Washington, como el secretario explicó en Munich, “el viejo mundo, aquel en el que yo crecí, se fue, para ser francos. Vivimos en una nueva era geopolítica, y nos requerirá a todos reexaminar cómo es y cuál es nuestro rol”. La prueba, explicó, es que la ONU no intervino en “casi ningún conflicto” internacional.


Merz coincidió con él: “Sobre esta conferencia se cierne un lema sombrío: Under Destruction. Este lema probablemente significa que el orden internacional, basado en derechos y normas, está en proceso de ser destruido. Me temo que debemos decirlo con mayor claridad: ese orden, por imperfecto que fuera incluso en sus mejores tiempos, ya no existe tal como lo conocíamos


Si bien Rubio -un dirigente trumpista tardío- se diferenció en el tono descalificador de Vance en 2025, insistió en cuestionar los valores europeos de diversidad, medio ambiente y migración, y ofreció “revitalizar una vieja amistad”, pero bajo esos términos ideológicos. De hecho, partió después a visitar al premier Viktor Orban en Hungría, símbolo de las derechas europeas elogiadas por Washington.


⁠“En esta época de titulares que sentencian en los medios el final de la era transatlántica, hay que proclamar y dejar claro a todos que este no es ni nuestro objetivo ni nuestro deseo”, dijo Rubio, y despertó algunos aplausos finales que reemplazaron el estupor que había causado Vance un año atrás.


El más entusiasta fue un reconocido aliado de Washington, el secretario general de la OTAN, el neerlandés Mark Rutte. “Ha habido un cambio en los últimos días que ancla a EEUU en la OTAN. Veo una unidad total en la visión. Juntos somos más fuertes”. 


Rutte tuvo con Rubio la benevolencia que le negaron dos líderes de la oposición demócrata que ya mira a las elecciones de noviembre, el gobernador de California, Gavin Newsom, y la representante Alexandria Ocasio-Cortez: uno pidió a Europa que no se dejara atropellar por Trump y la otra lo acusó de favorecer a Rusia.


El primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, prefirió asumir las responsabilidades europeas, en lugar de enfatizar el giro estadounidense: “Está claro que no deberíamos ser complacientes... Sería un error, porque creo que Europa no ha hecho lo suficiente para su propia defensa y seguridad”. “Europa tiene que estar lista para luchar”, sentenció Starmer.


La presidenta de la Comisión Europea,  Úrsula von der Leyen, aliviada porel tono de Rubio, lo puso en estos términos, “Llegó el momento de dar vida a la cláusula de defensa mutua de Europa. No es opcional para la UE. Es una obligación recogida en nuestro propio tratado (artículo 42.7). Y con razón: es nuestro compromiso colectivo de apoyarnos mutuamente en caso de agresión. O, en términos sencillos, uno para todos y todos para uno. Y ese es el significado de Europa”.


Como ha hecho notar el analista Ian Bremmer, las bases, cadenas de suministro y despliegues avanzados de EEUU como parte de la OTAN en Europa le permite proyectar poder desde Oriente Medio hasta el Ártico, a un costo compartido.  EEUU tiene entre 80 mil y 100 mil efectivos en 31 bases y 19 puestos en Europa.


“La relación transatlántica ha sido fundamental tanto para la estrategia estadounidense como para la estabilidad del orden de posguerra”, destaca Bremmer, y recuerda que la única vez que se invocó el Artículo 5 de la OTAN fue por EEUU, después del 11 de septiembre de 2001. Todos los aliados europeos acudieron en su defensa y sus fuerzas lucharon y murieron en Afganistán. 


Eje pero de defensa



Así como a finales de los años 50 del siglo pasado Francia y Alemania animaron con unos acuerdos económicos el fin del resentimiento post bélico y el inicio de lo que sería la actual UE, ahora París y Berlín, con apoyo de Londres, conformaron un nuevo eje pero de defensa ante la reconfiguración obligada por Estados Unidos.


Merz, cuyo approach ante EEUU fue definido como un “giro gaullista”, marcó primero el terreno ideológico desde el país donde nació el nazismo y ahora avanza la extrema derecha: “La guerra cultural del movimiento MAGA en EEUU no es la nuestra. La libertad de expresión termina, para nosotros, cuando esta expresión se usa en contra de la dignidad humana y de nuestra Constitución”, dijo.


“Y tampoco -abundó Merz para no dejarle dudas a Washington- creemos en los aranceles y el proteccionismo, sino en el libre comercio y en los acuerdos climáticos. Y defendemos la Organización Mundial del Comercio (OMC), porque estamos convencidos de que los desafíos globales solo los solucionaremos juntos”.


Cuando le llegó el turno a Macron, el francés avisó que “esta Europa será un buen socio y aliado de EE UU si es respetada, y se nos debe respetar”. El presidente lamentó, sin referirse a Vance ni a Rubio, la “tendencia a despreciar Europa” y a pintarla como “una construcción envejecida, lenta y fragmentada, relegada por la historia”.


Los dos, al final, revelaron algo inesperado pero que encaja con los movimientos de Washington: un acuerdo por el cual el resto de los países europeos permitan que Francia extienda su propia protección como país con armamento nuclear al resto de los socios, una propuesta que París llevaba tiempo impulsando. Es lo que también se conoce como “la doctrina francesa” inspirada en Charles De Gaulle en los ‘60.


“He iniciado las primeras conversaciones con el presidente francés, Emmanuel Macron, sobre una disuasión nuclear europea”, anunció Merz, sobre un nuevo eje franco alemán pero de defensa, aunque dejó en claro que la iniciativa debía estar “estrictamente enmarcada” en la OTAN. 


En cambio, el presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, sorprendió al encolumnarse con la estrategia europea frente a EEUU pero objetar abiertamente la opción de defensa nuclear, como pretenden Francia y Alemania.


“Tenemos que asegurar nuestra soberanía, integridad territorial y seguridad. Pero creo firmemente que el rearme nuclear no es el camino correcto de hacerlo”, dijo Sánchez. “Debemos parar a Putin y reforzar nuestras capacidades de disuasión, pero hagámoslo de una manera coordinada y precisa, que podamos controlar”.


 
 

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