EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO AFRICANO

Actualizado: 4 de jul de 2019


El Tratado de Libre Comercio Africano (TLCAf), el acuerdo más grande desde la fundación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995, con un potencial de 1.200 millones de consumidores dentro de la Unión Africana, entró en vigencia el 30 de mayo con la ratificación de 22 de los 44 países miembros.


¿En qué consiste el acuerdo?

Este acuerdo continental permitirá construir un mercado común desde Egipto hasta Sudáfrica, y desde Sierra Leona hasta Somalia. Además, sienta las bases para una unión monetaria entre todas las economías africanas.


¿Cómo impactará a corto plazo?

Según agencias de Naciones Unidas, la aplicación del tratado podría aumentar el comercio entre los Estados parte más de 50% en los próximos tres años. De funcionar a pleno, África se convertiría en la quinta mayor economía mundial.


Junto con el tratado se firmaron otros dos instrumentos legales, un protocolo para la libre circulación -al que ya se adhirieron 17 países- y la denominada Declaración de Kigali (rubricada por todos menos Costa de Marfil y Marruecos), de carácter político y que aboga por la unidad africana para hacer avances.


¿Qué países lo impulsaron?

Los principales promotores del TLCAf son Ruanda, Ghana y Kenia, dinámicas economías africanas que en los últimos años han tenido estabilidad política.


La firma del tratado en Kigali confirma a Paul Kagame, presidente de Ruanda, como el líder del panafricanismo en los tiempos que corren. Desde hace 25 años que ocupa el ejecutivo, sanando las heridas del genocidio de 1994 y posicionando al país como polo receptor de inversiones globales en África.


Por su parte, Ghana y Kenia tienen mucho para ganar si logran constituirse como los principales puntos de entrada y salida en el continente en la costa del Atlántico y del Índico respectivamente.


¿Sobre qué bases se apoya el acuerdo?

El TLCAf es una de las piedras angulares de la Agenda 2063 de la Unión Africana, la cual fijó en 2013 las metas y lineamientos de desarrollo del continente para los próximos 50 años. Pero la idea del área de libre comercio ya se había contemplado en el Plan de Acción de Lagos (1980), que los países africanos acordaron para marcar su voluntad conjunta de reducir la dependencia económica de Occidente. El TLCAf revive ese espíritu en busca de mayor autosuficiencia por fortalecer la integración de África hacia adentro, lo que se conoce como regionalismo cerrado.


¿Qué países habían quedado originalmente fuera del acuerdo?


Al ser en el marco de la Unión Africana, existió un impulso institucional continental a la iniciativa que facilitó su éxito. Sin embargo, algunos pocos países no han firmado el TLCAf: Nigeria, Benín y Eritrea.


La ausencia de Nigeria en el TLCAf implicaba que la mayor economía del continente no formará parte de la integración económica -el equivalente a una Unión Europea sin Alemania-. El pasado 3 de julio Buhari, presidente nigeriano, anunció la incorporación de Abuya al acuerdo.


¿Por qué prefirieron excluirse?

Esto se entiende en el marco de las recientes políticas proteccionistas del presidente Muhammadu Buhari, que buscan salvaguardar la dañada economía nigeriana por la caída de los precios de lo hidrocarburos.


Por su parte, Benín y Eritrea, han sido más enigmáticas respecto de su negativa al proyecto. de todos modos, a diferencia del caso nigeriano su ausencia es marginal -entre ambos suman 16 millones de personas.


¿Qué dificultades afronta el proyecto?

El ambicioso plan de integración continental se encuentra con varias dificultades. Por más que se implemente una convergencia en los marcos regulatorios de las economías africanas, todavía muchos de los países tienen conflictos internos o regiones en intento de secesión.


Además la inestabilidad política está a la orden del día en la mayoría de los Estados parte del acuerdo, con contados casos de democracias multipartidistas sólidas.


Por último, males endémicos como la corrupción, la pobreza estructural y el déficit en infraestructura son grandes obstáculos si se quieren aprovechar las potencialidades del futuro mercado común.


¿Qué rol jugaron las grandes potencias?

Con el TLCAf las potencias con injerencia histórica sobre África pusieron suma atención en el continente. Francia, exmetrópoli de gran parte de los países africanos, observó con preocupación una desvinculación de 14 economías que siguen dependiendo de la suya -incluso monetariamente-.


Estados Unidos dio un giro en su política exterior con su nueva Africa Strategy, con una reducción de la ayuda económica y el foco en conseguir importar materias primas o productos de bajo valor agregado al menor precio posible y que sean útiles para las industrias norteamericanas.


China está muy interesada en las grandes adquisiciones de tierras y explotación de recursos naturales que se harían posibles con un continente africano con menos barreras. A cambio, seduce a los gobiernos africanos con grandes proyectos en infraestructura y energía y la participación de África en la Nueva Ruta de la Seda -sobre todo en la ruta marítima del Índico-.

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