LAS ELECCIONES EN LITUANIA 2020

Las elecciones generales lituanas de 2020 se celebrarán 11 y 25 de octubre para renovar a los miembros del Seimas, el parlamento, por los próximos cuatro años. Los comicios son cruciales por dos motivos: porque son un experimento a pequeña escala del ascenso de las coaliciones entre la centroderecha y los verdes en los países de la Unión Europea; y porque el escenario político lituano es clave en el contexto regional con vecinos como Belarús y Rusia.

La ex república soviética de Lituania es hoy un miembro proactivo de la Unión Europea (UE) y la eurozona. Con 2,8 millones de habitantes y una superficie menor a la de la provincia argentina de Formosa, en los últimos 30 años el país báltico quintuplicó su PIB y logró posicionarse en altos puestos del Índice de Desarrollo Humano.


Desde la recuperación de la independencia en 1990 en plena desintegración de la Unión Soviética, Vilna emprendió uno de los giros más europeístas, capitalistas y democráticos de Europa Oriental. Además, su ingreso a la OTAN en 2004 fue parte del aumento de la presencia norteamericana en la periferia de Rusia.


La Constitución de 1992 consagró a Lituania como una república parlamentaria. El Seimas es el parlamento unicameral con 141 escaños ocupados durante cuatro años en un sistema de votación paralelo. Esto significa que 71 escaños deben ser llenados de acuerdo a una versión modificada del sistema de mayoría de primera vuelta en cada circunscripción, mientras que los 70 restantes se eligen por sistema proporcional teniendo en cuenta a todo el país como un único distrito, con un umbral del 5%.


Así, esta mayoría de 71 escaños puede llegar a elegirse en dos vueltas. Los candidatos que resultan electos si obtienen la mayoría absoluta de todos los votos -incluidos los votos en blanco y los votos nulos- y si la participación supera el quórum del 40% de los votantes inscritos en su distrito electoral. De lo contrario, se celebra una segunda ronda entre los dos candidatos principales, y se elige al que tenga más votos. Sin embargo, si la participación vuelve a ser inferior al 40%, se reinicia todo el proceso electoral en la circunscripción en cuestión.


De manera similar a Italia este año, en mayo de 2019 un referéndum constitucional celebrado en mayo disponía la reducción del número de parlamentarios de 141 a 121, pero el resultado no fue validado debido a la insuficiente participación. La propuesta había sido impulsada por la Unión de los Campesinos y Verdes Lituanos (LVZS), partido clave en estas elecciones 2020.



EL ESCENARIO POLÍTICO RECIENTE

En las elecciones parlamentarias de octubre de 2016 se produjo la sorprendente victoria de la LVZS. Aunque perdió por poco el primer puesto a nivel nacional en la primera ronda, por detrás de los democristianos de Unión de la Patria, ganó por mucho en la segunda.


Prácticamente inexistente antes de las elecciones, el LVZS aprovechó el descontento de los votantes con los partidos tradicionales para ganar 54 de los 141 escaños del parlamento lituano, el Seimas. El Partido Socialdemócrata (LSDP) del primer ministro saliente Algirdas Butkevičius, el gran derrotado de las elecciones parlamentarias, quedó en tercer lugar y perdió más de la mitad de sus escaños, mientras que sus socios de coalición se derrumbaron.


Enseguida, el líder de la Unión Agraria, Ramūnas Karbauskis, recibió de la presidente Dalia Grybauskaitė la tarea de formar una mayoría de gobierno. El 9 de noviembre, el partido firmó un acuerdo para formar un gobierno de coalición con el Partido Socialdemócrata, con las dos formaciones juntas teniendo una frágil mayoría absoluta de un solo escaño. A propuesta de Karbauskis, un joven Saulius Skvernelis (de 46 años entonces) se convirtió en primer ministro.


Sin embargo, la decisión de formar una coalición con la Unión Agraria provocó una escisión en el seno del Partido Socialdemócrata cuando un voto de sus cuadros partidarios pidió su cese en 2017. Algunos socialdemócratas a favor de continuar la coalición se fueron para formar un nuevo Partido Laborista Socialdemócrata con 11parlamentarios, que reformó un gobierno minoritario con la Unión Agraria.


Mientras, el Partido Socialdemócrata pasó a la oposición. La pérdida de apoyo de algunos de los diputados de su socio obligó al gobierno a concluir un acuerdo con el Partido Orden y Justicia, que hasta la fecha proporcionó al gobierno de Skvernelis un “apoyo no participativo” en el Seimas.


En 2019, el primer ministro Saulius Skvernelis no clasificó para la segunda ronda de las elecciones presidenciales, lo cual truncó su carrera política. No obstante, decidió permanecer en el cargo hasta estas elecciones legislativas de 2020.



LAS CLAVES DE ESTA ELECCIÓN

El debate político en plena pandemia, septiembre 2020. Fuente: LRT.


Los partidos europeístas han ganado las últimas dos elecciones, ambas en 2019: la presidencial y las europeas. Los democristianos de la Unión de la Patria (UP) fueron el segundo partido más fuerte en el parlamento liderando como lo hicieron en 2014 y 2009, lo que los coloca en una buena posición para las elecciones parlamentarias de este octubre, muy por delante de los socialdemócratas.


En contraste, los partidos populistas y nacionalistas están en franco declive desde 2014. La sorpresa de los útlimos años y plataforma protagonista de estos comicios es la LVZS. Estos partidos verdes están empatados en todas las principales encuestas con los democristianos con el 21% de intención de voto.


Una coalición entre la UP y la LVZS respondería a las demandas de las grandes ciudades dinamizadas por un sector terciario en permanente expansión con las zonas rurales que necesitan recuperarse luego de 8 años de sequía ininterrumpida. Después de todo, la LVZS (cabeza de la coalición actual) pudo favorecer el repunte económico del país con aumento de los salarios, las jubilaciones y las prestaciones sociales, así como gestionar la pandemia satisfactoriamente hasta el momento.


Además de las variables domésticas, el contexto externo también influyó en la campaña 2020. Si bien la pandemia del COVID-19 ocupó un primer plano a lo largo de la mayor parte de la carrera electoral, en los últimos dos meses la crisis política en Belarús y las respuestas de la Rusia de Vladimir Putin marcaron la agenda.


De hecho, a finales de septiembre, Lituania junto a Letonia y Francia presentaron un plan a la UE para proteger las elecciones europeas de los ataques cibernéticos y la desinformación. En un momento en que Rusia es acusada regularmente por los países occidentales de interferencia digital en las campañas electorales, los dos jefes de Estado (Emmanuel Macron y Gitanas Nauseda) y el primer ministro de Letonia (Artur Krinsjanis Karins) pidieron un mecanismo conjunto de protección de las elecciones, una total transparencia en la publicidad política y los medios de comunicación, así como una prohibición más estricta de la financiación de los partidos europeos por parte de fuentes extranjeras.


Esto se vincula directamente con el auge del Partido Laborista (DP), fundado por el millonario ruso Viktor Uspaskich en 2003. Si bien no es abiertamente eurófobo, su retórica populista sacudió tanto la política como la economía de Lituania. Sobre esto último, es central recordar que Uspaskich robusteció su imperio empresarial a través de contratos de importación con la rusa Gazprom.


Prácticamente intrascendente en la antesala de la crisis económico-financiera de 2008, en 2012 fue repentinamente el partido más votado (21%). Ello llevó a las negociaciones de formación de gobierno más largas de la historia lituana, que solo se saldaron con una coalición entre socialdemócratas y conservadores.


Publicado el 30/09/2020.

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