LEGISLATIVAS EN IRÁN 2020

Cerca de 58 millones de iraníes están llamados a las urnas el próximo 21 de febrero, en comicios legislativos que serán decisivos para la estabilidad del Medio Oriente. Los candidatos, divididos entre reformistas y radicales, buscan movilizar votantes para incrementar su influencia en la Asamblea Legislativa y allanar el camino para la elección presidencial en 2021.


¿Qué se vota en estas elecciones?

Las elecciones parlamentarias del próximo 21 de febrero serán las undécimas desde la Revolución de 1979. La Asamblea Consultiva Islámica iraní, conocida como Majlis, es unicameral y cuenta con 285 escaños electivos (290 en total) que son renovados cada cuatro años.


A pesar de que el poder está concentrado en el ayatolá (desde 1989, Alí Jamenei) y otras instituciones no electas, la Asamblea Consultiva Islámica también es importante. Es el órgano encargado de la legislación ordinaria en Irán, controla los actos de gobiernos del Presidente y puede remover ministros, además de elegir a la mitad de los miembros del Consejo de Guardianes.


¿Cómo es el sistema electoral?

El sistema electoral iraní no es sencillo. Las candidaturas son individuales (mayores de 30 años) y aceptadas en última instancia por el Consejo de Guardianes de la Constitución. Para estas elecciones, más la mitad de los candidatos fueron rechazados por el Consejo (cerca de 7 mil sobre un total de 14 mil), favoreciendo a los postulantes más radicales. Semanas atrás, el presidente Rohani había pedido que el proceso de evaluación le asegurar a la ciudadanía toda la diversidad posible.


Pueden sufragar los ciudadanos de más de 18 años y el voto (no obligatorio) se ejerce de manera escrita, poniendo el nombre del candidato en la papeleta y teniendo como referencia listas informales y poco claras sobre su orientación, dentro de la cambiante nomenclatura de la política iraní. No existe registro ni censo, por lo que el elector vota en la circunscripción en la que se encuentre en el momento de las elecciones, obteniendo así un sello en el documento de identidad que evitaría la doble votación.


Esto dificulta enormemente la determinación de las tasas reales de participación porque no existe elemento comparativo, tanto a nivel nacional como provincial, e incluso local. También dificulta la detección de errores y fraudes electorales, por lo que es habitual que tanto las tasas de participación como los incidentes del día electoral sean la principal causa de controversia tanto dentro del país como desde fuera. De todos modos, se espera una baja concurrencia a las urnas en estas elecciones, en un gesto de castigo por parte de la ciudadanía a la élite política iraní. El derribo del avión comercial de Ukraine International Airlines por parte de las fuerzas armadas el pasado 8 de enero empeoró la situación.


¿Cuáles son las corrientes políticas de Irán?

El sistema de partidos de Irán se caracteriza por su fragmentación, así como por la naturaleza cambiante de las alianzas entre las distintas facciones parlamentarias. Además, los partidos son volátiles: para cada elección se arman nuevas plataformas que se disuelven después de los comicios. Más que partidos, entonces, son reconocibles dos principales grupos políticos: los reformistas y moderados por un lado; los conservadores y línea dura por el otro. A pesar de sus discrepancias, todos reivindican la República Islámica, vigente desde 1979.


Los reformistas apoyan ciertas reformas de fondo que darían a los órganos elegidos un mayor papel en la gobernanza del país. Además, su discurso en estas elecciones está concentrado en propuestas para mejorar la rendición de cuentas democrática en Irán. Entre los reformistas más destacados figura el ex presidente Mohammad Jatamí (1997-2005), el ex candidato presidencial y exprimer ministro Mir Hossein Musaví (1981-1989) y el clérigo pro-reformas Majead Ansari.


Las listas moderadas también respaldan una mayor gobernanza tecnocrática, la liberalización económica y mayores acuerdos diplomáticos con Occidente. Entre sus filas encontramos a Hasán Rohaní, presidente desde 2013, y el expresidente Akbar Hashemí Rafsanjaní (1989-1997). Desde la favorable elección de 2016, la coalición de reformistas y moderados abarca el 42% de las bancas en la Majlis.


Por otra parte, los candidatos conservadores apoyan la legitimidad divina de los teólogos gobernantes de la República Islámica y representan los intereses económicos de la clase mercantil de Irán. Sin embargo, a diferencia de sus aliados de línea dura, los conservadores apoyan la posibilidad de diálogo y arreglos puntuales con el mundo exterior (lo que se evidenció, por ejemplo, en el apoyo conservador al acuerdo nuclear de 2015 con el P5+1 -el Plan de Acción Integral Conjunto-. Entre los conservadores más destacados se encuentran el presidente parlamentario Alí Lariyaní (desde 2008) y quien fuera durante 16 años ministro de Relaciones Exteriores Alí Akbar Velayatí.


Los de línea dura apoyan incondicionalmente al líder supremo y a la tutela de los juristas islámicos. Se oponen a las negociaciones con Occidente y apoyan una mayor intervención del Estado en la vida social y política iraní. Entre los principales partidarios de la línea dura figuran el expresidente Mahmud Ahmadineyad (2005-2013), el presidente del Tribunal Supremo Ebrahim Raisi y Mohammad Baqer Qalibaf, exalcalde de Teherán (2005-2017) y otrora jefe de la policía iraní. Desde la elección de 2016 la coalición de conservadores y línea dura tiene el 29% de las bancas en la Majlis.


¿Cuáles son los distritos clave?

Irán está dividido en 31 provincias. Los distritos electorales con mayor relevancia son Teherán, Mashhad, Isfahán y Juzestán. Teherán tiene la mayor proporción de escaños parlamentarios, 35 de 290. Tanto la capital del país como los otros tres distritos mencionados tienen fuerte inclinación conservadora, y todas las proyecciones estiman importantes triunfos en contra del actual gobierno reformista. Esto se vería potenciado por el filtro en las candidaturas, pues para 160 de los escaños en juego no hay candidatos que no sean conservadores o de línea dura.


¿En qué contexto regional se desarrollarán los comicios?

La región del Medio Oriente está viviendo importantes momentos de inestabilidad y reconfiguración. Irán sigue con atención la reconstrucción de Irak y considera la perdurabilidad del gobierno de Bashar al-Assad en Siria como vital para sus intereses. El país persa también sigue el proceso político en el Líbano luego de que intensas protestas provocaran la caída del gobierno de Saad Hariri, crítico de la influencia iraní.

Además, el ciclo electoral fallido en el Israel de Benjamín Netanyahu ocupa con asiduidad los principales espacios en los medios de comunicación. Más hacia el sur, las tensiones entre las monarquías del golfo, el camino al G20 en Arabia Saudita y la crisis humanitaria en Yemen tienen relación directa con la producción hidrocarburífera en el Golfo Pérsico.

  • Facebook
  • Twitter
  • YouTube
  • Instagram