top of page

"¿Quién frena a los nuevos señores de la guerra? La inquietante abstención de la Argentina", por Bernabé Malacalza

hace 6 horas
5 min de lectura
Palladyne AI
Palladyne AI

Estamos en un mundo con fatiga de paz. Se relajaron los tabúes que frenaban al belicismo. Hay guerras de agresión. Se amenaza con armas nucleares tácticas. Se habla de destruir una civilización. Los drones sin tripulación combaten sin personas en el mar. Las matanzas no conocen límites, ni siquiera corredores humanitarios. No hay freno alguno al uso de la fuerza. No hay victorias. No hay pausas. Las guerras se reanudan. Y no terminan nunca.

 

¿Quién frena esto? No sólo que no hay convergencia alguna entre los líderes de las grandes potencias del mundo para pararlo, sino que el control de estos armamentos ya está en manos de empresas privadas. Ya no es la Guerra Fría. Cuando el botón nuclear estaba en manos de cúpulas estatales. ¿Quiénes lo tienen ahora? ¿Y si el botón ya no lo tienen humanos? ¿O si lo tienen los dueños de los algoritmos? ¿Convencidos de que las guerras les sirven? ¿De que combustionan sus negocios? La guerra monetiza. La guerra empodera.

 

Veamos un ejemplo concreto de este asunto. Algo que ocurrió el 29 de octubre de 2026. Primera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Se votaba una resolución sobre los Sistemas de Armas Letales Autónomas (LAWS, por sus siglas en inglés). Son sistemas militares capaces de identificar, seleccionar y atacar objetivos sin que una persona autorice cada ataque. Sin control humano. Las preguntas de fondo que circulaban entre los asistentes al reciento eran qué hacemos con las máquinas de guerra. ¿Quién controla las decisiones de vida o muerte en un campo de batalla? ¿Qué límites debe imponer el derecho internacional a la creciente autonomía de las máquinas de guerra?

 

¿Qué se discute? Cómo avanzar en una respuesta multilateral frente a uno de los desafíos más urgentes de seguridad internacional. Reconocer los riesgos jurídicos, humanitarios, éticos y de seguridad que plantea el desarrollo de estas armas y promover un abordaje normativo. No establecer obligaciones vinculantes, pero impulsar una hoja de ruta hacia negociaciones.

 

No estamos hablando de una reaccion a un desarrollo potencial, sino que los LAWS son ya algo concreto en el campo militar. En un extremo, los sistemas defensivos como el Phalanx CIWS estadounidense, el Iron Dome israelí. Los drones kamikaze como el Harop israelí, el Lancet ruso, el Kargu-2 turco, el Switchblade estadounidense. Después, las plataformas robotizadas: el Uran-9 ruso, el Sea Hunter, los drones navales ucranianos Magura V5 y Sea Baby. En software, Lavender y Gospel en Gaza. Maven, de Palantir. Hivemind, de Shield AI. Lattice, de Anduril. También China tiene el ASN-301, munición similar al Harop; el GJ-11, un avión de combate no tripulado furtivo, vehículos submarinos no tripulados.

 

Mas cerca, en nuestra región, también abundan estos ejemplos. La “Operación Lanza del Sur” también funciona como una muestra del poderío militar-tecnológico estadounidense en el Caribe y el Pacífico. Según la reconstrucción de un informe del WOLA, se están usando drones MQ-9 Reaper y aviones de ataque AC-130J Ghostrider, de Lockheed Martin, desde done se disparan municiones guiadas de precisión. El informe menciona el uso del AGM-179 JAGM, un misil multimodo que combina sensores láser y radar milimétrico. Se trata de un despliegue que integra vigilancia persistente, identificación de objetivos y capacidad de ataque a distancia, con plataformas semiautónomas, no tripuladas y armamento de precisión. 

 

El Comité Internacional de la Cruz Roja advierte que sistemas no tripulados que hoy son pilotados o guiados remotamente podrían convertirse en armas autónomas mediante actualizaciones de software o cambios en la doctrina de empleo. El umbral decisivo se cruza cuando la máquina deja de limitarse a ejecutar instrucciones y pasa a seleccionar y atacar objetivos sin intervención humana.

 

 

 

¿Delegación de la política exterior a los guerreros?

 

Volviendo a la discusión del 29 de octubre. La Comisión aprobó el texto con 163 votos a favor y 5 en contra: Biolorrusia, Corea del Norte, Israel, Rusia y Estados Unidos. Argentina, Burundi, China, Congo, Irán, Nicaragua, Polonia, Arabia Saudita y Turquía se abstuvieron. La mayoría del mundo pide límites. Los principales desarrolladores de estas armas votan que no, o se abstienen. Quienes no tienen las máquinas quieren frenarlas. Quienes las tienen no quieren que nadie las frene. Hasta ahí todo es una lógica de poder. Pero, ¿cómo se explica entonces la singularidad del voto del gobierno argentino?

 

La posición del gobierno argentino rompe con el disco rígido de la política exterior. Rompe con la institucionalidad. Rompe con la tradicional diplomacia de la Cancillería en asuntos de paz. Un país con dos Premios Nobel de la Paz. En 2023 y 2024, la Argentina votó a favor de las resoluciones sobre control de armas autónomas. En diciembre de 2025 pasó a la abstención. El 29 de octubre volvió a abstenerse. Y lo hizo en un asunto caro a la tradición del país: la defensa de la cultura de paz.

 

La Argentina defendió siempre la paz y el derecho internacional. No sólo por convicción y por principio. También por interés. En un mundo sin autoridad central, el poder define. “Los fuertes hacen lo que pueden, los débiles aceptan lo que deben”. Tucídides dijo hace 2400 años. A una potencia media no le conviene un mundo donde sólo manda el poder. No tiene con qué ganarlo. Sus recursos no alcanzan para imponerse ni para disuadir a los más grandes. Lo que la protege son las reglas. El derecho internacional es el escudo de los que no tienen otro tipo de protección.

 

Por eso la tradición diplomática argentina fue siempre muy reconocida en el campo del derecho internacional. La doctrina Calvo. La doctrina Drago. La igualdad soberana de los Estados. La no intervención. El mismo país que reclama Malvinas con el derecho internacional. El mismo que adhirió a Tlatelolco y armó con Brasil un sistema de control mutuo, al ABACC. Hay allí un cálculo: cuando cae el límite -el tabú-, pierden primero los que no tienen “la fuerza de los fierros” para imponerse.

 

¿Qué explica entonces la abstención argentina? La abstención es un síntoma más de una política exterior que ha sido delegada en redes de poder transnacionales —que involucran a operadores políticos e ideológicos, empresariales, militares, entre otros; en el Pentágono, en Silicon Valley y en Wall Street— y a los intereses de quienes impulsan en Estados Unidos y en Israel, Estados configurados para la guerra, Warfare States. No se trata ya de un alineamiento automático, sino de una delegación.

 

Y es una delegación doblemente absurda. Primero, porque participar de la discusión normativa no es oponerse a la tecnología; es decidir en qué condiciones se la usa, y quienes no están en esa mesa terminan aceptando reglas escritas por otros. Segundo, porque la historia de la proliferación nuclear muestra que los países medianos ganaron más protección con tratados que con alineamientos: ningún acuerdo de desarme nació del entusiasmo de las grandes potencias, sino de la presión de quienes tenían más que perder en un mundo sin límites.

 

En los últimos meses, el Gobierno autorizó por decreto el ingreso de tropas estadounidenses, amplió el rol de las Fuerzas Armadas hacia actores no estatales, se incorporó al Mercado Digital de Drones y Sistemas Antidrones del Pentágono y avanzó con un régimen especial para atraer a empresas del sector de defensa. Mirada junto a esa secuencia, la abstención en Naciones Unidas es una pieza diplomática de una integración al complejo guerrero estadounidense.

 

Las guerras del futuro no se librarán sólo con las armas que se fabriquen. Su desarrollo y sus límites dependerán también de las reglas que se impongan o se dejen de imponer. Una Argentina que hoy no se planta en esto en Naciones Unidas es un país que decide a favor de los dueños de los algoritmos y de las armas: los varones (ya no barones) de la guerra. Contra la paz. Y contra el interés nacional.

 

 

 

 
 

Mantenete al tanto de la actualidad global

Suscribite a nuestro Newsletter y lee nuestros informes antes que nadie

Gracias por sumarte!

  • Facebook
  • Twitter
  • YouTube
  • Instagram
bottom of page