Joao Ferreira do Amaral: “El Estado debe ser el último recurso de una sociedad”


JOÃO FERREIRA DO AMARAL EN DIÁLOGO CON JORGE ARGÜELLO

Jorge Argüello: ¿Qué causas identifica para la situación europea y cómo la vincula con la gran crisis internacional?

Ferreira do Amaral: La crisis en Europa es más económica que financiera. La crisis financiera, en parte importada de Estados Unidos se habría resuelto si no existiera una crisis económica de fondo ya hacía bastante tiempo. Buena parte de la zona euro fue perdiendo competitividad desde los 90, básicamente los países del Sur pero no sólo ellos.

—¿Cómo agravó la crisis europea el shock de Lehman Brothers en Estados Unidos?

Había en Europa una debilidad económica en particular de la zona euro: no se adaptó bien a la globalización, y esa debilidad si­gue. La importación de la crisis financiera de Estados Unidos implicó una reducción muy grande del cierre del mercado interbancario y del crédito a las economías. La política monetaria de Europa reaccionó muy bien, el Banco Central Europeo (BCE) emitió liquidez y bajó las tasas de interés, pero después el endeudamiento público se tornó el principal problema.

—¿Cuánto influyó el esquema de moneda única que se dio la UE?

Hay dos o tres aspectos que conectan la moneda con la soberanía. No es por casualidad que la gran mayoría de los Estados considerados independientes en el mundo tienen moneda propia, sea débil o fuerte. Hay razones de política económica y monetaria. La mo­neda es un instrumento esencial para tres cosas, la primera para regular el crédito interno, expandirlo o reducirlo de acuerdo con las necesidades de la economía.

—Tampoco hay alternativas presupuestarias sin moneda propia.

Es un aspecto político importante. Un país no puede tener verdaderas opciones en su presupuesto como Estado sin política monetaria propia. En una zona de moneda común, lo que un país haga en su presupuesto repercute en los demás y por eso es natural que los otros quieran ver lo que yo hago en mi presupuesto. Pero eso contradice la esencia de las democracias: los impuestos y el gasto público son de­cididos por el pueblo a través de los parlamentos.

—¿En qué queda entonces el rol de los Estados nacionales?

Ése es otro aspecto político muy importante: el Es­tado debe ser el último recurso de una economía, de una sociedad. El Estado no puede paralizarse, no puede paralizar de un día para otro los servicios públicos. Se podía hacer en el siglo XIX, pero hoy el Estado no puede dejar de pagar a sus empleados, ni la seguridad social. Para ello, el último recurso del Estado es la emisión monetaria. El Estado es una institución en cuya intervención la sociedad siempre confía. Si el Estado depende de los préstamos de otros para funcionar, pierde comple­tamente su credibilidad y su autoridad. Eso es uno de los aspectos más negativos de la moneda única.

—Además, se han generado desequilibrios dentro de la propia eurozona.

Sí, los desequilibrios son en gran parte responsabili­dad de la moneda única. El euro no fue el único responsable (también la globalización y los emergentes), pero privó a la zona de instrumentos necesarios para corregir esos desequilibrios. En la UE y en la antigua CEE hubo un proceso ininterrumpido de conver­gencia y los países menos ricos se acercaron a los países más ricos. Des­pués de la creación de la moneda única, eso se interrumpió claramente. La moneda única debería tener en cuenta la enorme deuda de los países de la Periferia. No conseguiremos reducir la deuda sin algo de inflación. Pero esto es imposible porque Alemania nunca aceptará que el euro sea una moneda débil ni que exista inflación.

—¿Qué se hace ahora con semejante deuda? Por ejemplo, en el caso de Portugal.

Mi país tiene una de las mayores deudas externas del mundo. Es absurdo que tenga una moneda que se valoriza, que es la más fuerte del mundo. Si Portugal dejara la zona euro, podría emitir moneda y el Estado podría recurrir a ella para compensar el efecto sobre los deudores, principalmente empresas y familias. Toda nuestra crisis es una crisis de deuda externa, aunque sea disfrazada de deuda pública, y el instrumento para manejarla es la devaluación cambiaria, no hay otro. Si no, un gran perdón de la deuda, pero en ese caso tarde o temprano volvería a la misma situación.

—¿Cómo influyó la situación periférica de algunos países en la construcción europea?

Las regiones centrales se vuelven más centrales y las periféricas más peri­féricas: eso es normal en cualquier proceso de integración. Por eso desde el inicio la CEE se dio una política regional para contrariar esos efectos de acumulación en el Centro. Cuando a esa intención económica se le adosa la integración monetaria con una moneda fuerte que beneficia las zonas más competitivas, estos efectos se amplían mucho en la Periferia.


* João Ferreira do Amaral (Lisboa, 1948). Este economista saltó a la consideración internacional en 2013 como autor del best seller Por qué debemos salir del euro, en el que desarrolla su tesis sobre la conveniencia de que Portugal abandone el euro y vuelva a regirse por el escudo. Fue asesor de los presidentes Mario Soares y Jorge Sampaio, y es actualmente profesor de Economía y Política en la Universidad de Lisboa, en cuyas aulas conversamos para este libro. Postula que el euro le provoca a Portugal problemas sin solución.


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