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Colombia vota sin paz

  • 28 may
  • 5 min de lectura

Actualizado: 29 may


Los colombianos acudirán este 31 de mayo a votar en una primera vuelta de las  presidenciales, una virtual "primaria" en la que la izquierda confirmará su candidato y la derecha decidirá quién lo enfrentará en el ballotage del 21 de junio, en un marco de recrudecimiento de la violencia en el país.


Colombia abre este 31 de mayo un proceso electoral que enfrenta en primera vuelta a candidatos de izquierda y derecha que, según las encuestas, sólo definirán en segunda vuelta al sucesor de Gustavo Petro y, con ello, si el país se suma a la ola de derecha que se ha extendido entre los gobiernos de la región.


Pero detrás de la disputa entre el Pacto Histórico que postula a Iván Cepeda (foto izq) y de los opositores derechistas Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria, foto centro) y Paloma Valencia (Centro Democrático, foto der) asoma un recrudecimiento de la violencia general en el país (13 mil homicidios en 2025, incluyendo decenas de líderes sociales, y 48 masacres en enero-abril pasados).


Petro había impulsado una propuesta de Paz Total negociando con guerrilleros, paramilitares y grupos armados desde 2022. El antecedente más importante era el acuerdo de paz de 2016 del gobierno del conservador Manuel Santos con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pese a que un referéndum había rechazado ajustadamente sus bases iniciales ese año. Grupos disidentes de las FARC lo desconocieron.


El Estado ofreció a la guerrilla reducción de penas, conservar parte de su patrimonio y suspender las operaciones en su contra, si se desmantelaban, desarmaban y se incorporaban a las economías. Otra guerrilla, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se resistió a imitar a las FARC. Petro asumió y anunció un alto el fuego general con los cinco grandes grupos armados, pero se frustró.



La “Paz total” de Petro aún quedó más lejos tras  el grave atentado explosivo cometido el 25 de abril en la carretera panamericana que une Cali con Popayán, en la región del Cauca (sur del país), que acabó salvajemente con la vida de 13 civiles, entre ellos una lideresa afrodescendiente, Patricia Mosquera, y que se atribuye también a ex paramilitares reconvertidos en mercenarios del narcotráfico.


Ya en 2025, el senador derechista Miguel Uribe Turbay (39), aspirante a la presidencia  del Centro Democrático que ahora lleva como candidata a Valencia, y nieto del ex presidente Julio César Turbay Ayala, había muerto  baleado en un acto de campaña que reintrodujo la violencia política a escala nacional.


“El 31 de mayo Colombia decide. Decide si la historia de violencia fratricida se repite como tragedia o si las políticas de paz y memoria colectiva tienen una segunda Oportunidad sobre la Tierra. El Pacto Histórico lo sabe, y buena parte del país también”, escribió la analista Diana C. Alfonso.


Mientras Cepeda ofrece seguir el camino de Petro con “una paz con justicia social”, De la Espriella propone una ofensiva militar para recuperar el control total del territorio en 90 días y Valencia plantea una política de “Seguridad Total” que derrote a la guerrilla y le quite incentivos económicos, también sin negociar.


La situación económica también pesará en el sufragio de los 41,5 millones de colombianos convocados a votar, aunque se espera que la participación no supere el 55 por ciento, y cuando las encuestas anticipan una polarización izquierda-derecha y más de 20 por ciento de indecisos.


Pese a la estabilidad económica, crecimiento (+2,5%) y baja inflación (5,1% y 35% de pobreza), 370.000 colombianos emigraron en 2025 y no regresaron, fenómeno sostenido desde 2022 cuando más 500.000 ciudadanos dejaron el país. “El colombiano emigra desde hace más de 50 años, quiere mejorar sus ingresos, sin importar si hay bonanza o recesión”, dice el investigador William Mejía Ochoa. 


Según el Ponderador de encuestas de La Silla Vacía, el senador Cepeda (38%-40%) amplió su ventaja para la primera vuelta, mientras De la Espriella (24%) y Valencia (19%) se disputan el segundo lugar. El resto de los 10 candidatos queda casi sin posibilidades, entre ellos Sergio Fajardo, Claudia López y Carlos Caicedo.


Según Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis, los años de violencia política pesarán relativamente en el voto: "también nos preocupa la corrupción, la atención médica, la educación, la economía y el déficit fiscal actual".


Congreso y candidatos 



El presidente que surja de este proceso electoral gobernará con un Congreso ya elegido en marzo pasado, en el que el oficialista Pacto Histórico de Petro quedó como primera minoría en las dos cámaras, seguido por el Centro Democrático, y que demandará un paciente ejercicio de alianzas.


En este contexto, el “heredero” Cepeda propone a los colombianos adentrarlos en la experiencia de “un capitalismo social”, distinto del “especulativo e improductivo” centrado en la explotación de hidrocarburos y en las ganancias financieras.


“Nuestra visión es totalmente distinta a la que tiene la extrema derecha uribista (por el ex presidente Álvaro Uribe, 2002-2010) sobre los problemas económicos. Buscamos consolidar un modelo en el que el crecimiento económico, la consolidación de la democracia, la justicia social y la sostenibilidad ambiental se refuercen mutuamente en beneficio del país», ha dicho Cepeda.


De la Espriella, “El Tigre”, se ofrece como un “outsider” paladín de la lucha contra la política tradicional y la corrupción, y en línea con otras variantes como Javier Milei en Argentina o José Kast en Chile promete reducir el Estado al mínimo y construir mega cárceles como las del salvadoreño Nayib Bukele.


Pero “aunque se identifica como un outsider de la política, como un representante de ‘los nunca’, (De la Espriella) cada vez recibe más apoyos de personas que representan a quienes llama despectivamente ‘los de siempre’”, matizó El País.


A su vez, la senadora Valencia, discípula de Uribe, quien le dio su apoyo, pretende representar una derecha menos radical que De la Espriella para atraer un voto más moderado y sin líderes durante los últimos años. Su compañero de fórmula es el economista independiente Juan Daniel Oviedo, de orientación homosexual.


Relaciones exteriores



Las relaciones internacionales, en particular con Estados Unidos y con Venezuela, forman parte del debate también en esta primera vuelta de las presidenciales, en particular después de la visita de Petro a Donald Trump en la Casa Blanca en febrero, cuando el colombiano se retiró “optimista” tras dos meses de conflicto.


Trump detalló tras la cumbre que además de la lucha contra el narcotráfico, otra vez central para Washington en las relaciones bilaterales enmarcadas en la renovada Doctrina Monroe, trabajaría con Petro “en otras cosas, incluida la revisión de las sanciones que le había impuesto al presidente.


Petro había criticado la política migratoria de Estados Unidos y los ataques a supuestas lanchas de narcotraficantes, había denunciado el  “genocidio sobre Gaza” de Israel y había dicho que Nicolás Maduro había sido “secuestrado” por la Administración Trump y debía ser devuelto al poder en su país. Por eso Trump insinuó entonces que Petro podría seguir el camino de Maduro.


Según una encuesta de Shila Vilker y Daniel Ivoskus, el 48% de los votantes colombianos afirmó que la intervención de Trump aumentaría su probabilidad de votar por De la Espriella, mientras 19% señaló que reduciría esa posibilidad y el 26% indicó que tal apoyo no modificaría su decisión.


En 1999, bajo las presidencias de Bill Clinton y Andrés Pastrana, los dos países firmaron el Plan Colombia de lucha conjunta contra los cárteles de la droga, que inyectó más de 10 mil millones de dólares en ayuda militar pero provocó cientos de miles de desplazados y un saldo de al menos 6.402 asesinatos “falsos positivos”.



 
 

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