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El Mundial de las crisis

  • hace 4 horas
  • 7 min de lectura

Tan redonda como el planeta, la pelota de fútbol que comienza a rodar en la Copa Mundial de EEUU-México-Canadá 2026 absorbe como pocas veces desde 1930 un alto nivel de tensión geopolítica, acorde con una era de conflictos globales que hacen impredecible, ya no qué país la conquistará, sino cómo llegará a su fin.

La II Guerra interrumpió en 1942 y 1946 la serie de mundiales de fútbol abierta en 1930 en Uruguay pero desde entonces los conflictos políticos nunca dejaron de rodear un evento que, hoy, refleja con máxima intensidad la incertidumbre global, mientras mueve de cinco a siete millones de turistas y pone en juego intereses de miles de millones de dólares.


Desde las guerras en Irán y Ucrania, la persecución de inmigrantes por el anfitrión EEUU y sus conflictos con los vecinos México y Canadá, hasta la amenaza climática para los jugadores y el fantasma del contagio de Ébola, cargan al Mundial 2026 -de por sí inédito por sus tres sedes, 48 participantes y 104 partidos- de una tensión que solía ser figurada, en los héroes deportivos y sus batallas en el césped.


Los 48 países participantes del torneo representan una cuarta parte de Naciones Unidas y  60% del PIB mundial (China, segunda potencia mundial, no logró clasificar). La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) que lo organiza tiene más miembros que la ONU (211 contra 193). América Latina y el Caribe aportan 19 países y África y Medio Oriente, 9, contra los 16 de Europa.


La FIFA liderada por Gianni Infantino hizo un enorme esfuerzo para ganar el favor de su amigo Donald Trump, al punto de ofrendarle el Premio de la Paz, remedo del Nobel de la Paz que el presidente desea, pero ni siquiera eso aventó los fantasmas de problemas en un campeonato con escasa tradición de la sede principal, a donde los aficionados tienen temor de concurrir por las duras restricciones migratorias.


En vísperas de la inauguración del campeonato, el mejor árbitro internacional de origen africano y el primero somalí convocado a un mundial, Omar Artan, llegó a EEUU pero fue interrogado durante 11 horas sobre los grupos terroristas de su país y al final deportado, un resumen del clima imperante.


A México, que coronó a Pelé en 1970 y a Diego Maradona en 1986, su tercer  copa como sede “le resulta absolutamente incómodo”, escribe el periodista Ezequiel Fernández Moores, “porque vive momentos de fuerte tensión social que, como sucede siempre, usan al Mundial como vidriera”.


Como pasó con Rusia en Qatar 2022, cuando resultó excluida de la competencia por su invasión de Ucrania, ahora Irán puso en duda su participación, pero la FIFA consiguió persuadirla, aunque EEUU sólo autorizó el ingreso del plantel iraní para disputar los partidos y regresar, cada vez ese mismo día, a su base en México.


Dos meses antes, Amnistía Internacional advirtió que millones de aficionados de fútbol podrían estar en riesgo de sufrir "preocupantes vulneraciones de derechos humanos" derivadas de las políticas migratorias estadounidenses, las restricciones a la libertad de expresión y la discriminación, a pesar de las garantías de la FIFA de ofrecer un torneo "seguro, acogedor e inclusivo".


Una advertencia que recuerda la que dedicó la entidad al Mundial de 1978:


 "El deporte no está separado de la política: los estadios de la Argentina dará la apariencia de terrenos si no neutros, al menos limpios, respetables, civilizados, protegidos (todos los medios serán puestos en acción para esos efectos). La verdadera escena de la Argentina, la de las cárceles, la tortura, la represión de opositores políticos se encontrará minuciosamente enmascarada, rechazada”.


Herencia manchada



Desde su inicio, la elección de EEUU como sede de un segundo mundial -esta vez a diferencia de 1994 compartida con México y Canadá, como el de Japón-Corea del Sur en 2002- estuvo determinado por la geopolítica, los negocios de los Estados y, adicionalmente, la corrupción dirigencial.


La primera potencia mundial se había considerado -razonablemente, según los analistas deportivos- perjudicada en 2014 con la doble elección de sedes para 2018 (Rusia) y 2022, cuando la influencia -y el dinero- de Qatar le arrebataron la sede que daba por segura y se quedaron con el torneo que conquistaría Argentina.


La derrota política -y económica- de EEUU dio paso a una investigación del FBI por fraude, lavado de dinero y crimen organizado contra la dirigencia de la FIFA encabezada por el suizo Joseph Blatter, detenido en 2015 por sobornos en la adjudicación de sedes, torneos y derechos de TV. La purga sirvió para reorganizar la entidad madre del fútbol, aunque Blatter fue absuelto por la justicia de Suiza.


Al final, en 2018, durante la primera Administración Trump, el 68° Congreso de la FIFA reunido en Moscú para el Mundial de Rusia eligió la candidatura conjunta de EEUU con México y Canadá, en detrimento de la postulación de Marruecos, que al final será el coorganizador de la edición 2030 junto con España y Portugal.


Por entonces, nadie imaginaba que sería Trump quien ocupara la Casa Blanca durante el Mundial 2026, porque daban por segura su reelección hasta 2025 o bien consideraban un retiro definitivo de la política si caía, como sucedió, ante el demócrata Joe Biden en las elecciones de 2020.


El número de personas que practicaban fútbol indoor y outdoor llevaba una década disminuyendo hasta 2018 en EEUU, según Sport and Fitness Industry Association. Pero desde entonces, la participación total ha aumentado de 16,6 millones a 23,4 millones de personas el año pasado.


La reelección de Trump en 2024 lo puso otra vez al frente del país organizador, que ahora se declara resueltamente contra el orden mundial “basado en reglas” que él mismo fundó, que lleva adelante una guerra con Irán, que amenaza con tomar posesión de Cuba y que hace de la deportación de inmigrantes su bandera, todos elementos difíciles de conciliar con el lema “El fútbol une al mundo” de la FIFA.


Aficionado o migrante



Estados Unidos albergará casi tres cuartas partes de los partidos del Mundial 2026, en 11 ciudades, de Este a Oeste del país, bajo temperaturas sofocantes. Canadá será sede de menos partidos y en dos ciudades, y México en otras tres, incluido el cotejo inaugural del 11 de junio en el Estadio Azteca (México-Sudáfrica).


La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, necesitó aclarar en los días previos al primer partido que las protestas anunciadas por sindicatos de docentes no lograrían impedir la inauguración, y calificó como “provocación” las manifestaciones.


Sin embargo, las tensiones más fuertes se generan por las medidas anti migratorias en Estados Unidos, que prohibió parcial o totalmente el ingreso de ciudadanos de 19 países. En enero pasado, Trump suspendió por decreto el procesamiento de visas de inmigrante para 75 países, con exenciones para muy pocos de ellos, blanco del temido Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) si entran.


Así, los aficionados de países como Haití, Irán, Costa de Marfil y Senegal quedaron excluidos de asistir a partidos en Estados Unidos, mientras Egipto, Ghana, Jordania, Marruecos, Uruguay y Uzbekistán necesitarán visas de turistas.


Un total de 42 países se benefician del programa de exención de visado a través del sistema electrónico ESTA (por sus siglas en inglés), pero no hay ningún país africano en esta lista. Una visa cuesta 185 dólares, demanda una entrevista presencial, demostrar su intención de abandonar EEUU tras el viaje y/o su capacidad para cubrir todos los gastos de la visita.


Más de 120 organizaciones de derechos civiles, emitieron en abril una "advertencia de viaje" alertando sobre riesgos de detención, deportación, perfilamiento racial y tratos degradantes para aficionados, jugadores y periodistas que visiten EE.UU. durante el torneo.


La deportación del árbitro africano Artan se explica así: Somalia es la nación más criticada, insultada y denostada por Trump, por su rechazo a la congresista demócrata Ilhan Omar (Minnesota), de origen somalí. El presidente lo ha descrito como un "país de mierda", "sucio, asqueroso, lleno de crimen y un desastre", cuya población "no aporta nada", son "basura" y sólo saben "piratear barcos".


El Congreso de EEUU aprobó fondos federales por 625 millones de dólares para mantener la seguridad en las 11 sedes, después de que Trump amenazara a la FIFA con excluir a ciudades gobernadas por los demócratas por “inseguras”, como Boston, Los Ángeles, Nueva York, Filadelfia, San Francisco y Seattle.


Bárbaros felices


El alcalde de Nueva York, Zohran Kwame Mamdani, nacido él mismo en Uganda, respondió por redes sociales: “El fútbol no existiría sin los inmigrantes. Los inmigrantes juegan este deporte, trabajan en los estadios, llenan las tribunas y hacen posibles eventos como el Mundial. Seis de los jugadores de la selección de EEUU son inmigrantes. No permitiremos que ICE ni nadie más siembre miedo en nuestras comunidades, especialmente en este momento”. 


Además, informes de inteligencia de funcionarios estadounidenses y la FIFA advirtieron en marzo sobre el riesgo de ataques extremistas en los partidos, eventos para aficionados o la infraestructura de transporte, además de disturbios.


En cambio, Infantino bromeó: "Van a verse invadidos", dijo en Los Ángeles (California, Costa Oeste). "Van a ser invadidos por una horda de bárbaros. Pero son bárbaros felices, no se preocupen".


En febrero, en México, donde campea la violencia generada por los cárteles de narcotraficantes que exportan droga al país vecino, una operación conjunta con EEUU que abatió al narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, desató el caos en Guadalajara, sede de cuatro partidos del mundial.


Y, por si fuera poco, temiendo que los viajes internacionales puedan provocar en EEUU la propagación del virus del Ébola originado en África central y con epicentro en la RD Congo y Uganda, la Administración Trump demandó a los países de Europa para que endurezcan drásticamente su estrategia de prevención de infecciones, inspirada en la Organización Mundial de la Salud.


El mensaje implícito, escribió el sitio de noticias Axios, es: “Cualquier brote del virus del Ébola en EEUU sería culpa de Europa”. La OMS declaró el brote una emergencia sanitaria mundial el 17 de mayo. A diferencia de la cepa Zaire, más común, la Bundibugyo no tiene una vacuna autorizada ni un tratamiento aprobado.


Sigue la ruta de dinero




Oportunamente, la FIFA aseguró que estaba “centrada en garantizar un acceso justo a nuestro deporte tanto para los aficionados actuales como para los potenciales”,y que su estrategia de venta de entradas para el Mundial de EEUU, México y Canadá abarcaba “una amplia gama de precios”. 


Los ingresos “se reinvierten para apoyar el desarrollo del fútbol masculino, femenino y juvenil en las 211 asociaciones miembro, todos los días del año”, afirmó la FIFA, pero eso no disminuyó el descontento generalizado por el alto nivel de los tickets.


El organismo rector del fútbol mundial espera que el ciclo de cuatro años que culmina con la Copa del Mundo de este verano genere 13.000 millones de dólares, de los cuales 8.900 millones provendrán de este mundial, según Financial Times.


Ello supone un aumento del 72% respecto de Qatar 2022 y más del doble de los 6.400 millones de dólares del período 2015-2018. Richard Sheehan, profesor de finanzas de la Universidad de Notre Dame, estimó que la Fifa podría terminar obteniendo más de 7.000 millones por entradas y palcos VIP.


La Fifa lanzó su propia plataforma oficial de reventa de entradas para esta Copa del Mundo y se queda con 15% del comprador y vendedor en todas las transacciones. Por cada 1.000 dólares en entradas revendidas en el sitio, gana otros 300 dólares.



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