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"Luces amarillas y polarización política", por Hugo Haime

Han comenzado a suceder algunas situaciones que son  una luz amarilla para el Gobierno. En Santiago del Estero un grupo de vecinos a los que le cortaron la luz por no poder pagarla  incendiaron la sede de la empresa eléctrica. Esa empresa americana proveedora de servicios de energía denuncia al Gobierno por la falta de cumplimiento contractual al pretender pagarles una deuda con un bono al  50% del valor y se hacen eco de ello el FMI y el Departamento de Estado. Eso en el marco del rechazo de empresas del sector energético a la propuesta del Gobierno. Si hay algo que éste no necesita es que los aumentos de servicios generen rebeliones sociales y que en el exterior se vea al país como un no cumplidor. Son situaciones incipientes, pero deben ser miradas con atención. Mientras tanto, terminó el paro  y mientras la central sindical y el Gobierno hacen valoraciones disímiles sobre lo contundente del mismo, en el Senado la ley Bases se empantana, y es poco  probable que se apruebe antes del 25 de Mayo. Veremos finalmente cómo es la foto que obtiene Milei en Córdoba. Probablemente se nos quiera mostrar un país entre gobernadores y políticos probos y otros “asquerosamente casta”, responsables del fracaso nacional. Un llamado a profundizar la polarización.  



En la presentación de su excelente libro “Las dos almas de Estados Unidos”  Jorge Argüello, compartió  su  presentación con Miguel Pichetto y Martín Lousteau, coordinados por Nancy Pazos. Lo interesante fue ver a tres dirigentes pertenecientes a fuerzas políticas diferentes, converger en una interpretación similar sobre los procesos de polarización en el mundo y en nuestro país.


Surgió la pregunta respecto a en qué medida la grieta que vivimos es similar a la de EE.UU. En el sentido de si lo que se enfrentan son dos sistemas de valores diferentes,  como sucede en el país del Norte donde se discute hasta la interpretación de Dios o si se trata de una discusión entre coaliciones políticas con visiones diferentes sobre cómo resolver los problemas del país, si desde una mirada que prioriza lo macroeconómico o si desde una mirada que prioriza la problemática social.


La contestación que dieron los tres estuvo orientada a adjudicar nuestra grieta más a una discusión sobre lo político y en relación al rol del Estado que a sistemas de valores  personales arraigados en los sujetos sociales. En una columna anterior hice referencia en que hay en nuestra sociedad visiones antagónicas, respecto a quién es el responsable del ajuste económico. Si la herencia recibida del gobierno anterior que no dejaría más alternativas, o se trata de la mentalidad  ajustadora liberal del gobierno actual. Yendo más atrás hemos visto a la sociedad enfrentarse por apoyar o no a Cristina o a Macri, pero no vemos a las familias pelearse por la interpretación de qué es ser argentino, o sobre la interpretación de la palabra de Dios. Aquí los sistemas de valores personales y las orientaciones políticas no necesariamente coinciden. El ejemplo es que apoyar o no la ley del aborto, no definió las pertenencias partidarias tanto a la sociedad, como a los dirigentes políticos que se manifestaron según su conciencia.


En cambio en EE.UU., la polarización de los sistemas de valores coincide con las adhesiones políticas y lleva a los trumpistas a situaciones violentas  como la sangrienta toma del Capitolio. Retomando la visión de nuestros panelistas podríamos pensar que la unidad nacional es posible si se dejara de agitar que cualquiera que piense distinto es un enemigo responsable de todos los males.


Publicado el 12/05/2024 por el analista y consultor politico Hugo Haime en Perfil

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