top of page

Medio Oriente, nuevo orden

  • hace 24 horas
  • 6 min de lectura

Actualizado: hace 5 horas


El pacto trilateral de defensa de Turquía, Arabia Saudita y Pakistán, potencias medias de mayoría musulmana sunita, insinúa un nuevo orden en Medio Oriente, con más actores, más proactivos y cuidando intereses regionales que Estados Unidos parece haber dejado de custodiar, como ya pasó en Europa.


El atormentado escenario de Medio Oriente ha visto nacer un triángulo, formado por Turquía (miembro de la OTAN), Arabia Saudita y Pakistán (potencia nuclear) a través de un pacto de defensa mutuo, con el que buscan protagonizar un nuevo orden regional emergente sacudido por la guerra entre EEUU, Israel e Irán.


El “Pacto de la Meca” suscrito en Yeda, que se discutió desde 2023 por la guerra de Gaza (Arabia y Pakistán ya tenían uno desde 2025), deja un aviso en medio de la guerra: un ataque contra cualquiera de ellos se considerará un ataque contra los tres países de mayoría musulmana sunita.


El Acuerdo de Defensa Conjunto de La Meca, suscrito por el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman; el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; y el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, le abre un nuevo frente a Irán (de mayoría musulmana pero chií), sin dejar de contraponerse a Israel.


Si bien la iniciativa se acopla a los intereses básicos de EEUU en la región, en los hechos expone “el fin de un paragüas” de seguridad estadounidense, como ya le pasó a Europa después de varias décadas, a raíz de la guerra en Ucrania. 


Para Foreign Affairs, “el acuerdo transmite un mensaje inequívoco, uno que merece ser leído en su totalidad. Tres de los aliados de larga data de Washington han decidido ocuparse de su propia seguridad. Más que el nacimiento de una nueva alianza, constituye un veredicto sobre la antigua garantía estadounidense”.



Según el experto Kamran Bokhari, los tres países decidieron dar un paso al frente al confirmarse la amenaza militar iraní y su agresivo control del Estrecho de Ormuz. A la vez, “un Medio Oriente post estadounidense ya se está formando. La pregunta no es si EEUU se retira, sino si las potencias regionales pueden consolidar un orden estable antes de que Irán se adapte de nuevo”.


Los tres países quedaron involucrados en el conflicto armado de los últimos cinco meses: Arabia Saudita sufre ataques a su infraestructura y ve bloqueadas sus exportaciones de petróleo. Pakistán (en Irán) y Turquía (en Gaza), a su vez, exprimieron su potencial diplomático en los intentos de pacificar la región.


El objetivo del pacto es “fortalecer la disuasión colectiva frente a cualquier acto de agresión y estipula que todo ataque armado contra cualquiera de los tres Estados será considerado un ataque contra todos ellos" y “contempla la mejora de todos los aspectos de la cooperación en materia de defensa entre los tres Estados".


El Pacto de La Meca no especifica las obligaciones de las partes y un funcionario turco lo definió como "de naturaleza puramente defensiva", pero reúne al segundo ejército más grande de la OTAN (Turquía), a la única potencia nuclear musulmana (Pakistán) y al custodio de los lugares más sagrados del islam (Arabia Saudita).


“Los saudíes deberían saber que firmar un acuerdo con Turquía y Pakistán no les dará seguridad, como ya pasó después de años de explotación de parte de EEUU”, advirtió el dirigente iraní Ebrahim Rezaei. “Cambien sus políticas para no tener que mendigar seguridad a otros”, desafió. Israel, por ahora, no comentó el acuerdo.


De hecho, el pacto irrumpe cuando EEUU pasó de anunciar que reduciría a cero la influencia de Irán a aceptar su régimen, tolerar su desarrollo nuclear y terminar negociando con terceros, y a lo sumo, un control indirecto del Estrecho de Ormuz.


“Cuando una potencia líder (EEUU) adopta una postura y compromisos más moderados en una región, o se retira por completo, las potencias regionales deben adaptar sus estrategias para establecer un nuevo equilibrio de poder”. concluye la experta mediooriental Gesine Weber.


Ventajas e interrogantes



Según los analistas, cada uno de los tres países del pacto tiene lo que aportar y lo que obtener. Así, para Arabia Saudita, cuya mayor riqueza se ve expuesta por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, el acuerdo supone un nivel adicional de seguridad para sus instalaciones en medio de la guerra, afectadas como las de todo el Golfo.


En julio, los rebeldes hutíes que controlan el noroeste de Yemen (musulmanes chiíes aliados de Irán) anunciaron un “embargo marítimo” a Arabia Saudita y atacaron aeropuertos, instalaciones petroleras y petroleros saudíes en el mar Rojo, dispuestos a bloquear el estratégico estrecho de Bab el Mandeb.


En el caso de Pakistán, que actuó como intermediario de EEUU e Irán para lograr una primera tregua armada, pero mantiene vivo en el norte su antiguo conflicto fronterizo con India, otra potencia nuclear, el pacto trilateral le ofrece una garantía económica eventual de Arabia Saudita y la potencia militar e industrial de Turquía.


Por fin, para Turquía, según Burcu Ozcelik, del Royal United Services Institute (RUSI) de Londres, el acuerdo puede impulsar aún más su vigorosa industria de defensa con la "producción conjunta, las asociaciones tecnológicas, la adquisición de equipos y una mayor interoperabilidad militar".


Erdogan aseguró que el pacto no tiene destinatarios en particular (Israel o Irán). “No es un intento de establecer un eje militar. Tampoco se relaciona con ambiciones nucleares o con una carrera armamentística. Se centra en desarrollar capacidades sostenibles”, dijo el vicecanciller Rayed Krimly.


Analistas occidentales plantearon a la vez algunos interrogantes que deja el pacto. ¿Estaría Turquía obligada a involucrarse en  ataques en Yemen si los hutíes agreden otra vez a Arabia Saudita? ¿Tendría Arabia Saudita que declarar la guerra a la India si resurgiera el conflicto con Pakistán?


En abril, Pakistán desplegó aviones de combate y sistemas de defensa aérea de fabricación china en una base aérea saudita. Si Turquía se suma, ampliaría su presencia en el Cuerno de África (su mayor base externa está en Somalia). 


Pero, para Allison Minor (Atlantic Council), “este acuerdo no constituye una alianza al estilo de la OTAN ni señala la formación de un nuevo bloque regional definido”.



Terceros en juego



La cooperación militar entre los países del pacto tiene antecedentes, hace notar el medio especializado Foreign Policy. Durante décadas, Pakistán entrenó y dio  asistencia técnica a las fuerzas saudíes e intercambió con Turquía naves de guerra y cazas de entrenamiento, mientras Arabia Saudita compró drones turcos. 


En julio, Pakistán y Turquía impulsaron una coalición de defensa marítima de 14 países propuesta por Arabia Saudita para proteger las rutas marítimas de la región y evitar que las cadenas de suministro globales se vieran afectadas por la guerra.


Luego, está Israel. El canciller turco, Hakan Fidan, había descrito la política del gobierno de Benjamin Netanyahu como “una carga que la Humanidad ya no puede soportar”, en alusión al genocidio palestino denunciado en Gaza. 


Tel Aviv, a su vez, ven en Turquía -el único país de los tres que reconoce el Estado de Israel- una variante de Irán y advierte sobre un nuevo “eje sunita radical emergente”, un temor que aviva este nuevo pacto.


Para Israel, es un acontecimiento muy preocupante", según Gallia Lindenstrauss, del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional. "Suma un componente militar a un frente político que ha mantenido una postura firmemente antiisraelí. También resulta inquietante que tanto Arabia Saudí como Turquía estén explorando potencialmente la dimensión nuclear y tengan mucho que ganar de una estrecha cooperación en materia de defensa con Pakistán".


En ese sentido, el pacto aleja la posibilidad de la normalización de las relaciones entre Israel y Arabia Saudita, país que se negó a firmar los Acuerdos de Abraham impulsados por la primera Administración Trump para estabilizar la región por la falta de reconocimiento israelí de un Estado palestino.


La segunda Administración Trump anunció en julio la firma de un acuerdo nuclear con fines civiles con Arabia Saudita, pero poco después dio marcha atrás condicionándolo a su incorporación a los Acuerdos de Abraham. 


Los analistas también recuerdan la experiencia del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), creado en 1981, al inicio de la guerra entre Irán e Irak, e integrado por Bahréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, para enfrentar a Irán con el respaldo de EEUU. La iniciativa se deshilachó entre crisis internas y la excesiva dependencia de los intereses de Washington


El escepticismo sobre este pacto se alimenta de la falta de apoyo explícito de EEUU y puede explicar que el Egipto del presidente Abdel Fattah al-Sisi, que recela de regímenes islamistas, haya rechazado la invitación a sumarse. 


Pero Egipto sí se integró al foro consultivo R4 con los otros tres países. "Si bien EEUU sigue siendo indispensable, ya no se puede confiar en que sea quien forje la paz en la región; por tanto, los Estados del entorno deben asumir ellos mismos esta responsabilidad. El R4 perciben las acciones tanto de Irán como de Israel como una amenaza, aunque estas representen distintos niveles de peligro inmediato para cada", explica Yasmine Farouk, del CSIS.


En cambio, para Ozcelik el acuerdo “encaja con la preferencia general de EEUU de repartir mejor la carga regional: que las potencias de la zona asuman mayor responsabilidad en la disuasión y la seguridad, manteniéndose al mismo tiempo integradas en distintos grados”.


Para Ozgur Unluhisarcikli, del centro German Marshall Fund, el acuerdo de defensa refleja un deseo creciente de mayor autonomía estratégica regional, en un momento en que la confianza en el orden de seguridad existente se ha erosionado.


Sin embargo, “es un marco para una coordinación estratégica, militar e industrial-defensiva más estrecha entre tres potencias regionales influyentes, y no de un pacto de defensa mutua comparable a la OTAN", matizó.




Mantenete al tanto de la actualidad global

Suscribite a nuestro Newsletter y lee nuestros informes antes que nadie

Gracias por sumarte!

  • Facebook
  • Twitter
  • YouTube
  • Instagram
bottom of page