EL DOBLE COSTO DE DAĆAR EL PLANETA
- 9 nov 2021
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El mundo lleva dĆ©cadas tomando nota del daƱo que los modos de producción modernos le han causado al planeta y todas sus especies, en especial por la aceleración del cambio climĆ”tico que debate en estos dĆas la Conferencia COP 26 de Naciones Unidas en Glasgow. Ahora, se advierte y calcula tambiĆ©n el costo que implica esa misma pĆ©rdida de biodiversidad para el sistema económico global.

La incesante pĆ©rdida de biodiversidad se estĆ” volviendo en contra de un modelo de producción económica que sobreexplota los recursos naturales, no sólo los hidrocarburos. Esa involución en marcha, combinada con el calentamiento global amenaza con crear una ātormenta perfectaā para la sostenibilidad del planeta.
Durante un siglo y medio, la sucesión de cuatro revoluciones industriales se sirvió gratuitamente de insumos de la Tierra, como el agua, los bosques y los minerales, sin considerarlos entre los demÔs costos de la producción de bienes y servicios.
Pero el tiempo, finalmente, pasó su factura: la degradación de esos recursos, de ese capital natural, ha dejado de ser gratis para traducirse, ademÔs, en pérdidas valuadas en miles de millones de dólares para el sistema económico global.
En julio pasado, el Banco Mundial estimó que el colapso de ciertos servicios de los ecosistemas -como la polinización silvestre, el suministro de alimentos de la pesca marina y la madera de los bosques nativos- podrĆa dar lugar a una disminución anual del PIB mundial de 2,7 billones de dólares hacia 2030.
Ya en 2010, la tercera edición de la Perspectiva Mundial de la Biodiversidad advertĆa que la pĆ©rdida de fauna y flora silvestres y de hĆ”bitats perjudicaba las fuentes de alimentos y a la industria. Los objetivos fijados en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de 2002 por los gobiernos para reducir la pĆ©rdida de biodiversidad hacia 2010 no se habĆan cumplido, concluyeron entonces los expertos de la ONU.
Otro informe, el Nature Risk Rising del Foro Económico Mundial (WEF), elaborado con la consultora PWC en 2020, estimó que mĆ”s de la mitad del PBI global -55% en AmĆ©rica Latina- depende de manera moderada o alta de la naturaleza y sus servicios. āEs fundamental que las economĆas con una exposición significativa a la pĆ©rdida de la naturaleza evalĆŗen, prioricen e inviertan en ellaā, concluyó.
El Grupo de los 7 (G7) paĆses mĆ”s desarrollados y de mayor responsabilidad histórica en ese retroceso, coincidió con el enfoque: āLas crisis sin precedentes e interdependientes del cambio climĆ”tico y la pĆ©rdida de biodiversidad suponen una amenaza existencial para la naturaleza, las personas, la prosperidad y la seguridad".
Del 11 al 24 de octubre, en Kunming (China), la 15° Conferencia sobre Biodiversidad Biológica (COP 15) debatió un primer plan con propuestas sobre cómo eliminar los residuos plÔsticos, proteger al menos 30 por ciento de las Ôreas marinas y terrestres del mundo, y reducir a la mitad la pérdida de nutrientes en el ambiente.
El compromiso de un centenar de paĆses en la Cumbre ClimĆ”tica (COP 26) de Glasgow de limitar las emisiones de metano (un gas ocho veces mĆ”s contaminante que el CO2 y responsable del 30% del calentamiento global) y de poner freno a la deforestación para 2030, con una inversión de USD 19 mil millones en fondos pĆŗblicos y privados, resulta un primer paso hacia una ācasa comĆŗnā sostenible.
Los costos

En AmĆ©rica Latina estĆ”n seis de los paĆses con mayor biodiversidad del mundo: Brasil, Colombia, Ecuador, MĆ©xico, PerĆŗ y Venezuela. Pero, al mismo tiempo, en el Caribe mĆ”s de la mitad de las especies endĆ©micas estĆ”n en peligro de extinción. En MesoamĆ©rica la proporción supera el 40 por ciento.
El 60 por ciento de las variedades de cafĆ© en AmĆ©rica del Sur estĆ”n en peligro de extinción debido al cambio climĆ”tico, la deforestación y enfermedades. La amenaza tiene traducción económica: el mercado de cafĆ© -83 mil millones de dólares en ventas en 2017- se caerĆa como un castillo de naipes.
El informe del WEF tambiĆ©n pone la lupa en la industria farmacĆ©utica, dependiente de la biodiversidad de los bosques tropicales. El 25 por ciento de las drogas de la medicina moderna derivan de sus plantas. Por talas e incendios, ālas farmacĆ©uticas se enfrentan a la pĆ©rdida de un vasto depósito de materiales genĆ©ticos no descubiertos que podrĆan conducir al próximo avance mĆ©dico y comercialā.
Por fin, la deforestación del Amazonas puede incrementar las sequĆas de la región con pĆ©rdidas anuales en la producción agrĆcola de 422 millones de dólares, solo en Brasil, y cambiar los patrones de disponibilidad de agua de toda la región. A esta larga lista se pueden agregar en toda la región la sobreexplotación de tierras en general por cultivos extensivos y la actividad minera cuando es descontrolada.
El mundo, en general, asiste a una pĆ©rdida āsin precedentesā de la biodiversidad global que amenaza el progreso de mĆ”s del 80 por ciento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, ademĆ”s de poner en riesgo de extinción a mĆ”s de un millón especies de animales y plantas.
La Plataforma Intergubernamental CientĆfico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), con 145 cientĆficos de 50 paĆses, concluyó tras una evaluación global que el planeta no podrĆ” cumplir con 35 de los 44 ODS porque la pĆ©rdida de especies y la degradación de los suelos afectan la agricultura y el crecimiento económico, principalmente en el Sur Global.
El uso del suelo para la producción agrĆcola aumentó 300 por ciento desde 1980, pero la productividad de casi un cuarto de la tierra cultivada cayó por la sobreexplotación y 577 mil millones de dólares en cultivos al aƱo estĆ”n en riesgo por escasa polinización. āEstamos erosionando la base de la economĆa, los medios de vida, la seguridad alimentaria, la salud y la calidad de vida en el mundo enteroā, razonó el presidente del IPBES, Robert Watson.
Con la pérdida de biodiversidad, el cambio climÔtico potencia en paralelo esos mismos riesgos para el sistema económico, cuyas consecuencias deben pensarse, antes que en pérdidas de patrimonio, ganancias u oportunidades de negocios, en términos de vidas humanas y supervivencia de sociedades enteras.
Expertos ya abordaron con precisión el Costo Social del Carbono (CSC), en el marco de una nueva economĆa del cambio climĆ”tico. El CSC identifica el costo económico que ocasiona una tonelada adicional de CO2 emitida a la atmósfera sobre las actividades económicas, el bienestar social y los ecosistemas. El valor monetario del CSC ronda los 25 dólares/ton.
Asumiendo esa realidad, varios paĆses aplican ya impuestos al carbono, desde un solo dólar por tonelada en paĆses como MĆ©xico, Polonia y Ucrania, hasta 126 dólares en Suecia (el valor promedio de estos impuestos es de 22,1 dólares/ton).
Las salidas

Las pérdidas económicas han empezado a influir en algunas decisiones económicas relevantes. Recientemente, el grupo bancario ICBC, el mayor de China, desistió de financiar una central eléctrica de carbón de 3.000 millones de dólares en Sengwa, Zimbabue, resistida por el grupo ecologista Go Clean.
El nuevo gobierno de Estados Unidos, decidido a una rĆ”pida recuperación de la economĆa despuĆ©s de la pandemia, tambiĆ©n ha incorporado en sus ambiciosas inversiones pĆŗblicas un paquete de 100 mil millones de dólares para la reconversión de la matriz energĆ©tica y la captura y almacenamiento de carbono. La carrera de inversiones privadas verdes ya estĆ” lanzada en todo el mundo.
Como guĆa para gobiernos y privados existe ya un Ćndice de Agrobiodiversidad que reĆŗne datos sobre la agrobiodiversidad que las personas venden y comen, cultivan y conservan, y analiza el funcionamiento del sistema alimentario. Este novedoso Ćndice mide la diversidad en la nutrición, la agricultura y los recursos genĆ©ticos.
Actualmente, se cultivan unas 6.000 especies de plantas y menos de 200 de ellas son las que mÔs aportan a nuestra cadena alimenticia. Solo nueve, incluyendo el trigo y el arroz, componen el 66 por ciento de la producción global de cultivos. En el caso del ganado, el desequilibrio muestra unas 7.700 especies diferentes de animales en crianza en granjas, con mÔs de un cuarto en riesgo de extinción.
El Ćndice de agrobiodiversidad parte de la base de que la producción mundial de alimentos es el mayor impulsor de la degradación medioambiental y la pĆ©rdida de biodiversidad. āEl aumento de la producción de alimentos sin tener en cuenta el medio ambiente estĆ” provocando una grave degradación de la tierra, el agua y el sueloā, argumentan los creadores del estudio.
Una salida para la crisis, entonces, es valorar la riqueza de las plantas, los animales y los microorganismos utilizados para la alimentación y la agricultura. āAumenta la resiliencia, la salud del suelo y la calidad del agua, al tiempo que reduce la necesidad de agua, fertilizantes sintĆ©ticos y otros insumos costosos. Reduce las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con las explotaciones menos diversificadasā, dicen los creadores del Ćndice.
Pero las grandes economĆas, aunque embarcadas por fin en una transformación histórica hacia la reducción de riesgos e, incentivados por la pandemia, hacia un nuevo paradigma de producción sostenible, no se destacan especialmente por ahora en atender la crisis de la biodiversidad.
El mismo Ćndice de Agrobiodiversidad citado antes evaluó a diez paĆses (Australia, China, Estados Unidos, EtiopĆa, India, Italia, Kenia, Nigeria, PerĆŗ y SudĆ”frica) en el cuidado de animales y plantas importantes para la agricultura. āLos mejores estĆ”n en los puestos mĆ”s bajos en tĆ©rminos de desarrollo. Si los paĆses ricos no mejoran, perderĆ”n su estatus actualā, concluyeron sus autores.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estimó en 2020 que la agricultura basada en plantas podrĆa emplear a 19 millones mĆ”s de trabajadores a tiempo completo para 2030 en la región (sólo 60 mil en el sector forestal).
El futuro

Mirando hacia el futuro, en el mundo en desarrollo en general, mientras EtiopĆa, SudĆ”frica e India estĆ”n en los Ćŗltimos lugares en el Ćndice de biodiversidad, considerando sus progresos India lidera la lista, seguida por Kenia y SudĆ”frica.
Un estudio encargado por el gobierno britÔnico y conocido como Informe Dasgupta, por su autor, Partha Dasgupta, economista de la Universidad de Cambridge, detalló por escrito cómo el sistema económico global depende de la biodiversidad.
"Si bien disfrutamos de los frutos del crecimiento económico, nuestra demanda de bienes y servicios de la naturaleza ha superado durante algunas décadas su capacidad para suministrarlos de forma sostenible", resumió Dasgupta.
En este contexto, con el aval del G7, en 2020 se creó el grupo de trabajo TNFD, integrado por organismos de la ONU y organizaciones globales, que desarrollarĆ” un marco para que las empresas e instituciones financieras informen sobre los riesgos fĆsicos y de transición de sus actividades relacionadas con la naturaleza. El TNFD aspira a discriminar negocios destructivos y positivos para el planeta.
TambiĆ©n a instancias del G7, este 2021 la OCDE presentó una guĆa de polĆticas para los gobiernos con orientaciones en cuatro Ć”reas clave: medición e integración de la biodiversidad; alineación de la polĆtica presupuestaria y fiscal con la biodiversidad; integración de la biodiversidad en el sector financiero; y mejora de los resultados de la biodiversidad vinculados al comercio internacional.
Como razona Dasgupta, "al igual que la diversificación de una cartera de activos financieros reduce el riesgo y la incertidumbre, la diversidad dentro de una cartera de activos naturales aumenta la resistencia de la naturaleza a los shocks".
Su valioso informe esboza algunas propuestas: acuerdos internacionales para gestionar entornos de los que depende todo el planeta; sistema de pagos a las naciones por conservar ecosistemas crĆticos como las selvas tropicales, que almacenan carbono, regulan el clima y alimentan la biodiversidad; tasas por el uso de los ecosistemas fuera de las fronteras nacionales, como la pesca en alta mar y prohibición de captura en zonas ecológicamente sensibles, entre otras opciones.
Publicado el 09/11/2021
